Telecomunicaciones

Samsung se va de España al no poder reducir costes un 50%

Samsung advirtió a la factoría española a principios del año pasado que debía reducir un 50% los costes de producción. El centro de Palau Solità i Plegamans (Barcelona) se había situado en los primeros puestos de productividad y flexibilidad dentro del grupo desde su puesta en marcha en 1990, alcanzando en 2002 un nivel de eficiencia de fabricar un producto cada diez segundos.

Sin embargo, las plantas de Gran Bretaña y Hungría (justo las factorías que el grupo también ha decidido cerrar) recuperaron productividad y la matriz optó por congelar el traspaso de más gamas de producto a la factoría española. Con todo, la filial intentó incrementar el nivel de subcontratación a empresas españolas y aumentar la automatización de la planta. Samsung fabrica en el centro, que cerrará en tres meses, teléfonos móviles, equipos de DVD y vídeo, descodificadores de satélite, retroproyectores, y televisores de TFT y plasma. La producción de teléfonos se trasladará a China y el resto, a la factoría de Eslovaquia.

El cierre afecta a un total de 700 personas, de las que 446 son empleos directos. El resto son los trabajadores temporales y las subcontratas de mantenimiento, sin contar con las empresas proveedoras, gran parte de ellas instaladas en la zona del Vallès. La compañía mantendrá la actividad del centro comercial y logístico de l'Hospitalet de Llobregat (Barcelona). La plantilla global del grupo coreano en España supera las 900 personas.

El consejero de Trabajo e Industria de la Generalitat de Cataluña, Josep Maria Rañé, exigió ayer un plan social de recolocaciones para todos los afectados, especialmente para los trabajadores fijos. Rañé también criticó la decisión de cierre de una factoría que genera beneficios y que ha recibido ayudas públicas de 3,48 millones de euros en los últimos años. Sin embargo, Samsung ha compensado esta cifra, con inversiones acumuladas de 127,39 millones desde 1990.

El consejero añadió que Samsung declinó recibir más ayudas a las que tenía derecho durante los últimos dos años y repitió la advertencia realizada a Philips a principios de semana sobre que la Administración autonómica puede dejar de consumir productos de empresas que deslocalizan la producción.

Samsung tampoco ha desvelado la situación de los terrenos que adquirió en 1993 en Santa Perpetua de Mogoda (Barcelona) para levantar una segunda fábrica de aspiradoras. La inversión de 32,45 millones tampoco se concretó.

Samsung facturó 799,6 millones en 2002, lo que representó un aumento del 13% sobre el año anterior. El 90% de estas cantidad se vendió en los mercados de exportación, especialmente en Europa. La previsión para el año 2003 pasaba por alcanzar una facturación de 1.000 millones.

Samsung registró unos beneficios netos de 10,34 millones en España entre 2000 y 2002, informa Europa Press. De esta cantidad, 4,55 millones correspondieron a 2000, otros 3,41 millones se registraron en 2001 y los restantes 2,34 millones en 2002.

'Si percibió ayudas, tiene responsabilidad social'

El consejero jefe de la Generalitat de Cataluña, Josep Lluís Carod-Rovira, reiteró ayer en declaraciones Cinco Días que 'hay alguna empresa de capital extranjero que se ha beneficiado de ayudas de la Generalitat o de los municipios y que pasado un tiempo ha cerrado sus instalaciones. Es en estos casos, que son minoría, donde yo digo que estas compañías no pueden tener la sensación de que se benefician de ciertas ayudas y luego pueden cerrar alegremente'.

En su opinión, 'es legítimo que las empresas, para defender sus intereses, consideren que tienen más fácil su continuidad en otros sitios, pero lo que no pueden es olvidarse de la plantilla que tienen aquí. Por eso, el Gobierno de la Generalitat debe exigirles planes de recolocación'.

Y añadió que 'no es una acusación genérica al mundo empresarial catalán que no vive de la subvención y de la ayuda pública, sino que vive de su trabajo, de su esfuerzo y de su capacidad de riesgo'.

La responsabilidad social es 'moralmente más exigible en el caso de aquellas empresas que previamente han recibido algún tipo de ayuda pública'.

'La empresa, si percibió ayudas, tiene una responsabilidad social', indicó Carod-Rovira al referirse al cierre de Samsung.