Escándalo financiero

La policía detiene a la esposa del ex director financiero de Parmalat

La crisis de Parmalat tiene nuevos protagonistas. Donatella Alinovi, esposa de Fausto Tonna, ex número dos del grupo, fue puesta ayer bajo arresto domiciliario por su supuesta colaboración en el blanqueo de dinero.

Poco después, la policía registró dos cajas de seguridad en la Caja de Ahorros de Parma y Piacenza que estaban a nombre de Alinovi y en las que se guardaban cheques por valor cercano a un millón de euros. Alinovi retiró este dinero hace unos días de varias cuentas relacionadas con las filiales de Parmalat.

Se sospecha que la esposa de Tonna creó con su marido una sociedad en Luxemburgo para recoger las transferencias a su favor que realizaba el dueño de Parmalat, Calisto Tanzi, según declaraciones realizadas por Tonna.

Mientras tanto, continúan las evaluaciones del posible impacto de la crisis del grupo lácteo. Según el ministro de Economía italiano, Giulio Tremonti, 'ha tenido un efecto en la economía igual a las medidas previstas para la reducción del déficit', dijo durante una conferencia en Roma. Aunque, según dijeron fuentes oficiales, el ministro no concretó en ningún momento la cifra, en algunos medios se estimó que el coste del colapso estará en torno a 11.000 millones de euros. Tremonti no señaló tampoco si el escándalo afectará a la previsión de crecimiento para este año que el Gobierno fijó antes de la crisis, del 1,9%.

Registro de Citigroup

La crisis ha llevado al Ejecutivo a debatir con los grupos de oposición posibles cambios en las instituciones de control financiero en Italia, reforma que afectará a la Comisión Nacional de Sociedades de Bolsa (Consob) y al Banco de Italia. Se prevé crear un ente administrativo independiente, denominado Autoridad para el Ahorro, que se encargará de vigilar los mercados de deuda, labor hasta ahora efectuada por el banco central. El nuevo ente tendría poderes semejantes a la SEC de EE UU.

Además, los fiscales continúan investigando a varios bancos extranjeros e italianos que concedieron créditos y colocaron las emisiones de bonos de Parmalat. La fiscalía trata de averiguar si las entidades conocían el estado real de las cuentas del grupo.

Entre ellas, figura Citigroup, cuyas oficinas de Milán fueron registradas ayer por la policía en busca de documentos que la puedan relacionar con el fraude. Los investigadores quieren conocer el papel de la entidad estadounidense en los préstamos efectuados entre las diversas filiales de Parmalat a través de una división de Citigroup.

En su defensa, los abogados del banco presentaron la víspera una denuncia alegando que el año pasado recibieron el encargo de Parmalat de colocar una emisión por valor de 200 millones que luego resultó fraudulenta. Junto a Citigroup también se investiga a Bank of America, cuyas oficinas fueron registradas hace unos días, JP Morgan y los bancos italianos Intesa, Capitalia, Sanpaolo y Monte Paschi di Siena.

Tanzi ha declarado que los bancos estaban al corriente de las irregularidades contables de la compañía. Por otro lado, una fuente bancaria dijo a Reuters que Parmalat utilizó el logo de Deutsche Bank sin la autorización del banco en una carta en la que aseguraba a la agencia Standard & Poor's su liquidez financiera.

La crisis tendrá un impacto en la economía equivalente a 11.000 millones

Tetra Pak investiga los pagos a Clesa

El fabricante de envases de cartón Tetra Pak llevará a cabo una investigación de los pagos realizados a todas las filiales de Parmalat, incluida la española Clesa. Así lo confirmó ayer a este periódico un portavoz de la empresa sueca, quien aseguró que el seguimiento de los desembolsos realizados desde Tetra Pak en España hacia la empresa láctea en los últimos años ya ha comenzado. En cualquier caso, esta misma fuente reconoció que la compañía sueca no espera que las averiguaciones 'sean relevantes'.

Tetra Pak inició una investigación interna a raíz las denuncias realizadas por un ex alto directivo de Parmalat en Italia, quien acusó a la familia del fundador, Calisto Tanzi, de haberse embolsado unos 70 millones de euros procedentes de los descuentos realizados por el grupo de envases de cartón. La empresa sueca reveló entonces que desde la central en Estocolmo se habían realizado pagos de 12 millones de euros al año a cinco filiales de Parmalat de las que no conocía quién era el dueño, pero que nunca se realizó ningún desembolso directamente.