Adquisición

Borsig anuncia ahora que tiene un nuevo comprador para Babcock

Helmut Schmitz, el administrador de la suspensión de pagos de Borsig, se descolgó ayer con unas declaraciones en Oberhausen (Alemania) en las que decía tener una excelente oferta de compra por Babcock. La propuesta no era otra que la de la compañía noruega Enviroarc, que ya fue desestimada en el proceso de venta de la compañía de Galindo (Vizcaya), al que concurrieron ocho grupos. Dos quedaron finalistas, los austriacos de ATB y los mexicanos de Ultramar, para decantarse la SEPI por los primeros.

Pero este galimatías venía de antes. Borsig compró Babcock a la SEPI a finales de 2001, para luego abandonarla a su suerte al reventar la crisis del grupo germano, que antes trasladó a Alemania más de 20 millones de las arcas de su filial vasca. Ante esta situación, la SEPI suspendió las aportaciones pendientes de 104 millones para reflotar la empresa vasca, que tenían el visto bueno de Bruselas. En los últimos días de 2003, la corporación estatal, presidida por Ignacio Ruiz-Jarabo, consiguió que la Comisión Europea permitiera el desbloqueo de estos fondos para que fueran utilizados por el nuevo propietario, la corporación ATB.

El acuerdo entre ATB, presidido por Mirko Kovats, y la SEPI ya estaba pactado, pero los austriacos no habían cerrado con Borsig, los actuales propietarios, el contrato de compraventa. Y en este contexto se produce el anuncio de Schmitz apadrinando a Enviroarc, una compañía integrada por antiguos directivos de Kvaerner. Esta multinacional noruega desembarcó en 1996 en España con la compra de Mecánica de la Peña, competidora entonces de Babcock y ahora en proceso de liquidación. Kvaerner presentó luego una oferta por Babcock que fue retirada.

Más crisis

Pero la maldición que parece perseguir a Babcock no tiene fin, puesto que Kvaerner incurrió en su propia crisis y posterior suspensión de pagos, con el subsiguiente abandono de sus negocios en España. Los sindicatos temen que todos los grupos en liza quieran sacar provecho de la situación, sobre todo por los 104 millones que todavía puede recibir la empresa vasca, que tiene 650 empleos.

El plan industrial de ATB para la sociedad de Galindo incluye inversiones de 36 millones a la vez que plantea un ajuste de plantilla de 240 personas.

Una oferta que la SEPI desestimó en la privatización

La nueva aparición de Enviroarc en el proceso de venta de la antigua Babcock Wilcox Española (B&W) no cuadra. El grupo noruego, nutrido por antiguos ejecutivos de Kvaerner, quedó fuera del proceso de privatización de la firma española de bienes de equipo cuando la SEPI, su entonces propietaria al 100%, encargó a Roland Berger abrir el proceso de privatización. Al concurso acudieron ocho grupos, uno de los cuales era Enviroarc. Su oferta, según fuentes consultadas, garantizaba la mayoría de los empleos, pero ni su plan industrial ni sus garantías económicas ni su aportación de recursos resultaron, entonces, atractivas para la SEPI.