Juicio

El matrimonio Fastow deja el 'caso Enron' en un limbo legal

El caso contra el matrimonio Fastow se complicó ayer a última hora. No sólo Andrew Fastow iba a ser el acusado de más alto perfil en el caso Enron, sino que además se había mostrado dispuesto a cooperar en la investigación que ha de seguirse sobre los máximos responsables de la empresa, Lay y Skilling. Pero ayer en Houston el caso Enron se encajó en el limbo legal del que trataba de sacarse. Y todo porque de la declaración de culpabilidad de Lea depende la que su marido Andrew haga. Pero ayer ésta no aceptó las condiciones del juez para un acuerdo extrajudicial.

Lea Fastow, quien jugó un relevante papel con su marido en el fraude de Enron, no aceptó ayer al mediodía, que fue el plazo dado el jueves por el juez David Hittner, declararse culpable. Lea tenía un acuerdo cerrado entre sus acusadores y defensores por el que ella aceptaba declararse culpable de un delito contra la hacienda pública y pasar cinco meses en la cárcel en vez de los 16 que marca la ley.

Sin embargo el juez, que tiene ante sí a una mujer de 42 años acusada de siete delitos de fraude contra la Hacienda y lavado de dinero, todos ellos le pueden valer penas de más de cuatro años de cárcel, quería discrecionalidad para aumentar la pena. Hittner le dio hasta el mediodía de ayer para aceptar sus condiciones y una vez pasado el plazo sin saber de ella fijó el juicio, por los siete cargos, para el 10 de febrero.

Andrew estaba dispuesto a pasar 10 años en la cárcel y pagar 20 millones

Ayer, al cierre de esta edición, no había noticias de que se estuviera negociando otro acuerdo que presentar ante el juez y si se acababan con las posibilidades de que Andrew Fastow se declarara culpable.

Con el efecto dominó con el que estaban planeados los acuerdos, a cambio de clemencia para su esposa, Andrew admitiría su culpabilidad en algunos delitos, hay 98 cargos contra él, y pasaría 10 años en la cárcel además de pagar una multa de 20 millones de dólares.

El ex directivo se comprometía además a cooperar con las autoridades para finalmente avanzar en las acusaciones contra la cúpula de Enron. Eso sí, los Fastow tenían sus condiciones en toda esta ida y venida de negociaciones: no querían estar en la cárcel en las mismas fechas para evitar que sus dos hijos se quedaran solos y buscar así una sensibilidad rara de observar para con otros encausados.

Fastow, cuyo juicio, de no mediar acuerdo, está fijado para abril, siempre ha negado haber cometido ningún crimen como responsable de las finanzas de la empresa tejana de energía. Pero el círculo sobre él se cerró cuando su amigo y subordinado, Michael Kopper, se declaró culpable y lanzó las claves para proceder contra él. Hasta ahora sólo seis implicados de una larga lista de 18 acusados se han declarado culpables. Entre ellos, Kopper y Lawrence Lawyer, ejecutivos encargados de finanzas; el tesorero, Ben Glisan; el director ejecutivo de la división de energía, David Delainy, y dos brokers de la filial de energía.

Fastow ya había empezado a dar a las autoridades algunas pistas sobre Lay y Skilling, aunque de momento ninguna de ellas son suficientes como para fundamentar un caso. Los dos ex responsables de Enron siempre han negado desconocer lo que ocurría en la empresa y declararon su sorpresa por el estado de las cuentas de la compañía cuando se llegó a la bancarrota en diciembre de 2001, aunque Skilling dejó por sorpresa Enron meses antes.

Las declaraciones del testigo Fastow también eran importantes para llegar hasta otro de los acusados, Richard Causy, ex responsable de auditoria. Se esperaba incluso que su testimonio pudiera dar alas a los juicios contra la banca involucrada en la financiación de Enron y sus cuentas especiales fuera de libros. Pero el capítulo judicial sobre los Fastow sigue ahora en mantillas.

Un apoyo para su marido

Lea Fastow trabajó en la tesorería de Enron hasta 1997, cuando dejó su puesto para hacerse cargo de su hijo mientras la carrera de su marido, Andrew, avanzaba. Pero tal y como se la describía el pasado noviembre en Business Week, Lea participó en la elaboración de una estrategia para evitar pagar más a Hacienda y jugó un importante papel a la hora de formar Chewco, uno de los vehículos para esconder la deuda de la compañía y aumentar su beneficio.

Fuera de Enron apoyó a su marido y se convirtió en cooperadora.

Ayer el columnista de The New York Times, Paul Krugman, calificaba el pacto que llevaría a Lea cinco meses a la cárcel como algo similar a procesar a Al Capone por evasión fiscal.