Porcelana

Lladró convoca una junta para decidir sobre su salida a Bolsa

Los diez accionistas del grupo Lladró, conocido mundialmente por sus figuras de porcelana, debatirán y votarán el próximo 26 de enero la propuesta de uno de ellos, Rosa María Lladró Castelló, para que la compañía cotice en Bolsa. Es el último órdago lanzado por una de las hijas del ex presidente José Lladró, enfrentada a la familia desde hace varios años y que ya anunció el pasado mes de mayo que deseaba vender su participación del 11,11%.

Según fuentes del sector financiero, Rosa María Lladró había estimado su participación en unos 120 millones de euros, pero una valoración encargada expresamente por la compañía a Deloitte & Touche para facilitar la venta de ese paquete sitúo el precio en 69,2 millones, poco más de la mitad. Este sería el motivo por el que Rosa María Lladró ha solicitado que la empresa salga a cotizar en Bolsa, lo que probablemente elevaría el precio de las acciones.

Ni Rosa María Lladró ni ningún miembro de la empresa, que está cerrada por vacaciones, pudieron ser localizados ayer para recabar detalles sobre la propuesta.

El capital de Lladró está repartido entre los 10 descendientes de los tres hermanos fundadores, Juan, José y Vicente Lladró Dolz, que tienen junto a sus esposas un usufructo vitalicio sobre el 50% de las acciones de cada uno de sus hijos. Este usufructo supondría un pequeño obstáculo para la salida a Bolsa, puesto que no todas las acciones valdrían lo mismo.

Por otro lado, la compañía tiene un régimen de transmisiones establecido en los estatutos que habría que eliminar. Según estas normas, en caso de que un accionista quiera vender, tienen derecho de adquisición preferente sus hermanos en primer lugar, después sus primos y, por último, la propia compañía para autocartera, antes de poder transmitirse libremente a terceros.

El nuevo presidente del grupo, Juan Vicente Lladró Roig, manifestó el pasado 21 de noviembre en una comparecencia pública que, después del anuncio de su prima Rosa María, 'es posible que otros hermanos o primos se animen a vender un porcentaje pequeño de sus acciones para obtener liquidez', aunque precisó que era una impresión personal y que ninguno lo había manifestado. 'Yo no tengo necesidad y creo que sería un error muy grande', añadió.

Como consecuencia de la crisis familiar y los malos resultados de 2002, con pérdidas por primera vez desde la fundación de la empresa hace 40 años, los Lladró han acometido en los últimos meses una importante reestructuración interna que se inició con la salida del consejo de administración de los tres hermanos fundadores.

Se formó entonces un consejo formado por seis miembros de la segunda generación, dos hijos de cada uno de los fundadores y José María Sanz, ejecutivo que lleva más de 30 años en la compañía y que gestiona el área inmobiliaria. Poco después se incorporaron dos independientes más: el profesor del IESE Rafael Fraguas y el presidente de Nutrexpa y consejero del BBVA, Ignacio Ferrero. Pero la decisión más importante fue el abandono por parte de los Lladró de todas las funciones ejecutivas en la empresa, que a partir de ahora estará gestionada por profesionales no accionistas.

Desencuentros familiares que acabaron ante el juez

La diferencias entre Rosa María Lladró y su familia provienen de cuando ella acumuló poder en la empresa tras haber entrado en el consejo en 1984. Su familia le paró los pies y en 1997 decidió abandonar la compañía e iniciar aventuras empresariales por libre.

Una de estas aventuras, la creación de una bodega vinícola, fue el detonante del enfrentamiento público, al bautizar Rosa María sus vinos con la marca Duque de Lladró. La compañía de la que es accionista se opuso en los tribunales y Rosa María afirmó que 'Lladró es una empresa machista que no acepta el éxito de las mujeres'. La Audiencia de Valencia le impidió el pasado mes de mayo utilizar ese nombre para sus vinos por ser Lladró una marca renombrada. A los pocos días anunció la puesta en venta de su 11,11%.

Deloitte & Touche valora la compañía en 623 millones

623 millones de euros vale el grupo Lladró, según una reciente valoración de Deloitte & Touche, realizada a petición de la compañía para facilitar la venta de la participación de Rosa María Lladró. Al parecer, la valoración está muy por debajo de las expectativas de esta accionista, aunque el presidente del grupo, Juan Vicente Lladró, manifestó recientemente que la empresa no iba a solicitar una segunda opinión porque, a su juicio, 'la valoración es técnicamente perfecta. Otra cosa es la valoración estratégica que pueda tener para terceros'.

El grupo entró en pérdidas en 2002 por primera vez en su historia -5,3 millones de euros- debido a la debilidad del consumo de productos de lujo por efecto de los atentados del 11 de septiembre de 2001, a la paulatina caída del dólar -el 80% de sus ventas de porcelana se realizan en esta moneda- y al impacto negativo de la inversión de 11 millones de euros en Terra Mítica, que hubo que provisionar.

Aunque la porcelana supone más del 50% del negocio del grupo, Lladró es también una de las mayores promotoras inmobiliarias de la Comunidad Valenciana, por medio de su sociedad Rosal, con numerosas y muy rentables actuaciones en la capital valenciana y en el litoral de Valencia y Alicante.

El presidente de la compañía avanzó hace un mes que Lladró volverá a beneficios en 2003 y que lanzará nuevos productos relacionados con la decoración. La empresa tiene cerca de 2.000 empleados, tras haber reducido la plantilla en 119 personas en 2003.