Irregularidades

La versión europea del 'caso Enron'

El Enron europeo. Así ha sido calificado desde diversos ámbitos el caso Parmalat, que guarda inevitables paralelismo con la mayor quiebra de la historia estadounidense. Entonces, el caso de la empresa energética puso en un brete al sistema financiero del país norteamericano. Dos años después, el grupo italiano ha arrebatado a Ahold el calificativo de mayor escándalo financiero de Europa y provocará, sin duda, un examen de conciencia de todo el entramado de agentes, instituciones y compañías relacionadas. Incluido el Gobierno de Silvio Berlusconi, que ya ha tomado cartas en el asunto y ha aprobado un decreto para ayudar a la firma, según el ministro de Industria, Antonio Marzano.

Parmalat va camino de ostentar el dudoso privilegio de protagonizar el mayor error contable de Europa, superando el de Ahold, que desveló en febrero de 2002 malas prácticas contables. El agujero financiero de la empresa de distribución holandesa se queda muy por debajo de los 4.000 millones que el grupo de alimentación ha reconocido hasta el momento, y que podría ser mayor. La situación en ambos casos es similar: un esquema contable complejo y opaco que permite esconder deudas, inflar ingresos y elevar artificialmente los beneficios.

La suspensión de pagos de Parmalat, que facturó el año pasado 7.500 millones de euros, puede ser, sin embargo, el mayor colapso de una compañía europea hasta la fecha. Según una clasificación de Standard & Poor's, que sólo recoge las empresas que cubren sus analistas, NTL, la compañía británica de televisión por cable, ocupa el primer puesto de suspensiones de pagos en Europa, con una deuda de cercana a 9.000 millones, seguida de United Pan Europe-Communications, que dejó a deber 4.300 millones. Las cuentas de Parmalat en septiembre reconocían deudas por 6.000 millones; el mercado sospecha, sin embargo, que la cifra podría alcanzar los 10.000 millones. Fuentes de la investigación ya han reconocido que el agujero es 'mucho mayor' de lo que se había desvelado. Otros casos sonados de quiebras en empresas italiana son el del conglomerado industrial Ferruzzi y la alimentaria Cirio.

Al igual que sucedió en otros grandes escándalos, pocos anticiparon la magnitud de la catástrofe. No fue hasta hace poco más de un mes, cuando Standard & Poor's manifestó 'serias preocupaciones' por la situación de liquidez de la italiana. Entonces, el valor subía en Bolsa más del 20% en el año.

Tampoco los analistas han anticipado el caso. Hasta ayer, el 58% de los expertos recomendaban retener o comprar acciones de Parmalat, cuando la acción había perdido un 95% en nueve sesiones; sólo el 41% aconsejaba vender. El consenso apuntaba que la acción alcanzaría 2,833 euros en 12 meses; la acción cerró ayer en 0,11 euros. Deminor, asociación de Bruselas que defiende a pequeños accionistas, se plantea demandar a la firma para recuperar 'parte de las pérdidas'.

Duelo de titanes en el mercado de alimentación

La crisis del gigante italiano de alimentación puede llevar a algunas empresas rivales, como Nestlé y Danone, a intentar arañar parte de su cuota de mercado allá donde el grupo italiano tiene mayor presencia. En la última década, Parmalat se ha convertido en uno de los principales participantes en el sector lácteo del mundo. En el segmento de la leche, la italiana es la única multinacional que compite en los países emergentes junto a marcas locales, mientras que en la venta de yogures, el grupo se enfrenta directamente a Danone Brasil, Canadá e Italia. Por su parte, las marcas de galletas Archway y Mother's Cake compiten con Nabisco y Keebler. Además, la empresa de alimentación ha desarrollado con fuerza el negocio de zumos.

En España, Parmalat esta presente tras de la compra de Clesa, hace cinco años, en las marcas de leche y yogures Clesa, así como en los batidos Cacaolat.