'crisis de Parmalat'

Parmalat pierde el 95% de su valor en Bolsa en ocho sesiones

El desplome ha dejado la capitalización bursátil del mayor grupo de alimentación italiano en sólo 89 millones de euros, frente a los 1.824 millones de principios de mes. Ebro Puleva, uno de los principales grupos españoles de este sector, valía ayer en Bolsa 1.383 millones. La extrema gravedad de la situación financiera de la empresa italiana hace pensar que no tendrá otra salida que pedir esta misma semana la protección de los acreedores.

El reconocimiento el viernes pasado de un agujero contable de 3.950 millones de euros, que la prensa italiana eleva hasta los 7.000 a 10.000 millones, junto a la intervención del primer ministro Silvio Berlusconi, quien aseguró que intentará salvar puestos de trabajo y el tejido industrial de Parmalat, hacen pensar que la intervención judicial es inminente.

En su filial Clesa, se asegura que, hasta ahora, no se tienen noticias más allá de las aparecidas en los medios de comunicación y reiteran que se mantienen tranquilos. Arturo Gil, presidente de la compañía, asegura que la vinculación con el grupo italiano es 'meramente accionarial' y que la sociedad mantiene tanto su 'independencia operativa como de riesgos'.

La compañía italiana reiteró ayer en un comunicado su 'compromiso para diseñar, tan pronto como sea posible, el plan de acción que mejor se adapte a la actual situación, mientras se asegura la continuidad del negocio'. El consejo de administración del grupo se reunirá a última hora de la tarde de hoy.

Las noticias que se suceden en Italia no anticipan una salida distinta a la intervención judicial. Ayer venció el segundo plazo del pacto de recompra del 18,18% de las acciones de la filial brasileña de Parmalat sin que la firma hiciera frente al pago de los 400 millones de dólares que debe a los inversores. La empresa italiana dijo que las negociaciones para retrasar el vencimiento de la opción 'están todavía en marcha'.

Por si fuera poco, la compañía debe a los productores 120 millones de euros y no ha pagado las facturas de la leche desde agosto, informa Reuters. Según Confagricoltura, asociación que agrupa a los ganaderos, unas 5.000 explotaciones están directa o indirectamente afectadas por la situación del grupo.

Protección de acreedores

Mientras tanto, Enrico Bondi, quien tomó las riendas de Parmalat la pasada semana, celebró durante el fin de semana reuniones con los principales bancos para decidir cómo presentar la protección ante los acreedores.

El grupo 'informará a las autoridades judiciales de los sucesos ocurridos, incluidos los responsables de asuntos penales'. La empresa afirma que las investigaciones de Pricewaterhousecoopers sobre la situación financiera del grupo continúan.

El nuevo presidente de Parmalat se reunió con el ministro italiano de Industria, Antonio Marzano, para analizar la situación. El Ejecutivo probablemente nombrará administradores para Parmalat, dependiendo del tipo de protección que busque el mayor grupo alimentario italiano. Algunas fuentes de la industria esperan que la compañía busque un tipo de 'administración controlada', lo que otorgaría a Parmalat hasta dos años de protección de sus acreedores mientras intenta una recuperación.

Esta tarde se reunirá el nuevo consejo de administración. Los expertos esperan que sea entonces cuando la empresa decida la suspensión de pagos.

La policía interroga a los ex altos directivos

La amenaza de suspensión de pagos de Parmalat ha provocado que la justicia italiana comience a buscar responsables. Calisto Tanzi, fundador y ex presidente del grupo hasta hace una semana, es investigado por la Fiscalía de Milán por presunta falsificación, fraude y manipulación del mercado en relación con la crisis de la empresa. La agencia de noticias Ansa afirma que el antiguo alto directivo ha sido interrogado por la policía.

Junto a Tanzi también serán investigadas otras 20 personas, entre ellas los miembros del anterior consejo de administración y quienes aprobaron el balance de la empresa para el ejercicio 2002. Los ex directores financieros de Parmalat, Luciano del Soldato, que hasta hace unas semanas era miembro del consejo de administración de Clesa, y Alberto Ferraris también han sido interrogados.

La crisis se precipitó después de que la semana pasada Bank of America afirmara que el certificado de un depósitos de valores y liquidez por 3.950 millones de euros es falso. El documento fue utilizado para justificar las cuentas de la filial de Parmalat en las islas Caimán.

La Fiscalía abrió la semana pasada una investigación por la falsedad de los documentos y ordenó un registro de la sede de Grant Thornton, auditora principal de la mayor parte de las filiales de Parmalat, en busca de documentación.

l La crisis del grupo de alimentación se ha dejado sentir también en los principales bancos acreedores italianos, que en las últimas sesiones han sufrido fuertes caídas en Bolsa. Capitalia y Banca Intesa son dos de las entidades que han reconocido una mayor exposición en el grupo italiano, con una deuda pendiente de 393 millones en el primer caso y de 360 en el segundo. Fuentes financieras consideran que Sanpaolo debe tener unos 300 millones; Unicredito, 150 millones, y Monte dei Paschi di Siena, 125 millones.

Sin embargo, y según la prensa italiana son dos entidades estadounidenses, Citigroup y Bank of America, las que más riesgo tienen comprometido, entre 500 y 1.000 millones de euros, en parte en operaciones fuera de balance.