Alimentación

Parmalat desvela un agujero de 3.950 millones

Las peores sospechas que circulaban desde hace una semana en los mercados se materializaron ayer. 'Bank of America ha negado la autenticidad de un documento con fecha del 6 de marzo de 2003 que certifica la existencia de títulos y liquidez por una cantidad aproximada de 3.950 millones de euros vinculados a Bonlat', dijo el grupo italiano en un comunicado. Grant Thornton, auditora de la filial de Parmalat, utilizó el documento para certificar las cuentas de Bonlat en 2002. Además, Bank of America ha negado tener ninguna cuenta a nombre de Bonlat.

A pesar de la gravedad de la situación, fuentes de la compañía en España insistieron ayer en que la gestión de la filial Clesa es independiente y que se encuentran 'muy tranquilos'.

Standard & Poor's, que la semana pasada recortó 10 niveles la calificación de deuda de la empresa, volvió a hacerlo ayer, hasta situarla en D, 'reflejando la suspensión de pagos'. Los analistas argumentan que Parmalat está 'en suspensión de pagos según el criterio de Standard & Poor's', después de que no pudiera hacer frente el pasado 17 de diciembre al pago del primer vencimiento del pacto de recompra del 18% de su filial brasileña. Los expertos consideran, además, que la falsedad del certificado de valores por valor de 3.950 millones hace que 'la fiabilidad de toda la información que respalda la opinión de crédito esté ahora bajo cuestión'.

La acción perdió un 66% tras levantarse la suspensión en Bolsa

Enrico Bondi, quien fue nombrado presidente y consejero delegado de Parmalat el lunes, convocó con carácter urgente una reunión del consejo de administración. La compañía dijo que ha iniciado 'verificaciones urgentes' de la información financiera.

En los mercados financieros, la noticia cayó como una bomba. La acción de la compañía tuvo que ser suspendida cuando cedía más del 40% en Bolsa y, tras el levantamiento, la caída alcanzó el 66,32%. La empresa ha perdido un 86% de su capitalización desde que el lunes 8 de diciembre retrasara el pago de 150 millones al vencimiento de una emisión de deuda. Los bonos se negociaban ayer por el 20% del nominal.

El nerviosismo generalizado obligó al Gobierno de Silvio Berlusconi a tratar el caso en su reunión de ayer. El Ejecutivo comunicó que hará una nueva 'revisión de la situación' en su encuentro del 23 de diciembre. La Fiscalía de Milán estudia abrir una investigación sobre posibles irregularidades contables. El agujero de 4.000 millones supondría el mayor escándalo financiero europeo hasta la fecha, después de que la holandesa Ahold reconociera un error contable de 1.000 millones, en un caso que fue comparado con el de la estadounidense Enron de hace dos años. La amenaza de quiebra de Parmalat supone un riesgo para los bancos acreedores, a los que a finales de septiembre Parmalat decía deber 1.981 millones de euros, que se suman a otros 4.000 millones en emisiones de deuda. Capitalia, entidad que ha reconocido que el grupo de alimentación tiene una deuda pendiente de 393 millones de euros, dijo ayer que realizará una provisión adicional de 130 millones para cubrir los riesgos. Otro banco expuesto es Banca Intesa, al que Parmalat debe 360 millones, así como Banca Monte dei Paschi di Siena, con 125 millones. Unicredito y Sanpaolo-IMI no se han pronunciado. Goldman Sachs rebajó la previsión de beneficio de Banca Nazionale y Monte Paschi por el riesgo de quiebra de Parmalat. Maurizio Bianchi, socio de la auditora Grant Thornton, dijo la pasada semana en una entrevista que había recibido confirmación de la posición de liquidez de la empresa. 'Y, naturalmente, de la existencia de títulos en la cartera de la empresa', declaró. La nota emitida ayer por Parmalat afirma que el documento de Bank of America que niega la validez del certificado del depósito se emitió después de que Grant Thornton pidiera la información el mismo 17 de diciembre. Grant Thornton comparte la auditoría de las cuentas consolidadas de Parmalat con Deloitte & Touche, que en el último balance sólo examinó el 51% de las firmas del grupo, dejando el 49% restante en manos de 'otras auditoras'.