El pulso Exterior

El desafío de China

Un crecimiento económico con tasas superiores al 8% anual desde 1997, el más elevado del planeta, una diversificación hacia sectores industriales y una agresiva política de exportación sustentada sobre una mano de obra intensiva, con salarios bajos y un tipo de cambio ligado a un dólar en proceso de desvalorización, han convertido a China en el primer país receptor de la inversión extranjera mundial y la quinta potencia comercial.

Más de la mitad de la producción que exportan anualmente las empresas multinacionales esta hecha en China, que se ha convertido en el principal foco de atracción para los procesos de deslocalización industrial de los países occidentales. La entrada masiva de capitales extranjeros ha permitido también al gigante asiático diversificar su producción a sectores de alto componente tecnológico como automóviles, ordenadores personales y semiconductores. Y la competitividad en precio de sus productos manufactureros, derivada de una estructura sociolaboral propia de países subdesarrollados, le ha permitido copar gran parte del mercado internacional de productos textiles, calzado y artículos de piel, juguetes y electrónica.

Los productos chinos inundan hoy los comercios de todo el mundo y su creciente apertura al exterior, derivada de su incorporación a la Organización Mundial del Comercio (OMC), está provocando la alarma de muchas pequeñas y medianas empresas, especialmente de sectores manufactureros de Estados Unidos y la Unión Europea, que ven reducida su cuota de mercado local ante la imparable competencia amarilla.

Las exportaciones chinas pasaron de 183.500 millones de dólares en 1998 a 303.000 millones en 2002 y un 20% aproximadamente de esta cantidad son textiles, juguetes y calzado.

Crecimiento espectacular al que tampoco ha sido ajeno España. Los datos oficiales para el periodo enero-septiembre de 2003 elevan las importaciones procedentes de China a 4.936,1 millones de euros, con un crecimiento interanual del 19%. Las exportaciones españolas apenas llegan a 736,6 millones, lo que arroja un déficit para nuestro país de 2.307,7 millones y una tasa de cobertura de sólo el 24,2%, una de las más bajas de todo nuestro comercio exterior.

Un factor decisivo para impulsar esta oleada productos chinos ha sido el gran esfuerzo de desmantelamiento de contingentes con este país que ha hecho la UE en su conjunto y España de manera especial.

Pero no es sólo este comercio legal el que preocupa a las empresas. De China proceden el 70% de las copias y falsificaciones que entran en España y sólo en el año 2002 la aduana española realizó 381 operaciones de intervención de importaciones no autorizadas en las que incautó 34.665.040 unidades piratas.

En definitiva, legal o pirata, original o falsificación, en el umbral de las fiestas navideñas podemos afirmar que en torno a un 20% de los productos de regalo que se van a consumir en estas fechas tendrán un denominador común, el Made in China; y los Reyes Magos ahora sí vienen de Oriente.