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Grandes todoterrenos para bolsillos de lujo

Si valoramos un abanico de precios comprendido entre 46.000 y 80.000 euros, existen cuatro magníficas opciones en el segmento de los grandes 4x4 de lujo. En concreto, BMW ofrece su X5 3.0i, de 231 CV y seis cilindros -la gama acaba de recibir una ligerísima reforma estética- a partir de 48.300 euros, que son 52.440 si contemplamos la nueva variante de la gama Porsche Cayenne -motor V6 de 250 CV-, 46.600 si nos decidimos por su casi clónico VW Touareg -con idéntica mecánica, pero 30 CV inferior-, o bien 79.770, si la elección pasa por el exclusivo Range Rover V8 SE, el más potente con 286 CV.

æpermil;ste supone la opción más lujosa -es equiparable a las berlinas más caras de Audi, BMW o Mercedes-, además de la más capaz en términos de habitabilidad; por cierto, su maletero oscila entre un mínimo de 535 litros y un máximo de 1.775. Por su parte, el Cayenne -maletero de 540 a 1.770 litros- es, con diferencia, el más deportivo del cuarteto, gracias a los reglajes mecánicos y de suspensión implementados por los ingenieros de la marca.

Así las cosas, BMW y Volkswagen -sus modelos ofrecen maleteros, respectivamente, de 456 a 1.550 litros, y de 555 a 1.570- se configuran como las opciones más equilibradas, tanto por precio como por rendimiento general. Como nota común a todos, el excelente equilibrio para uso en asfalto -el más indicado sería el Cayenne, seguido del X5, Touareg y Range, penalizado por un peso de 2.435 kilos al circular a ritmos elevados- y campo. En el segundo ámbito, el británico es casi imparable, por su enorme potencial mecánico, su cambio automático de cinco marchas -de serie es manual en sus rivales, con cinco relaciones en el X5 y seis en el tándem Cayenne/Touareg- y, sobre todo, por su esquema de suspensión neumática de control electrónico, que permite variar la altura del conjunto, con ella sortea casi todos los obstáculos posibles.

BMW y Volkswagen resultan las opciones más equilibradas por precio y rendimiento

Un mecanismo muy similar ofrecen en la carta de opciones VW y Porsche, mientras que BMW no lo contempla para su X5. Por cierto, excepto el Touareg, ninguno lleva caja de reductoras, especialmente indicada para usuarios que se atreven con una conducción todoterreno más radical -en el VW es, además, electrónica-. A cambio, X5 y Range equipan un sofisticado control de descensos, llamado HDC, que se torna en aliado ante rampas de pronunciada inclinación.

Entrando a calificar el nivel de terminación, hay un ganador indiscutible: el Range. Un punto inferior serían, por este orden, X5, Touareg y, curiosamente, Cayenne, en el que desmerece la calidad de algunos plásticos. El consumo en estos pesos pesados no se mueve en parámetros aptos para cualquier bolsillo. Por ejemplo, el X5, que logra 202 km/h de punta, requiere 12,7 l/100 km. En cuanto al Porsche, 214 km/h y 13,2 l/100 km, 13,5 en el modelo de VW -pasa por poco de 200 km/h- y nada menos que 16,2 l/100 km en el Range, con 208 km/h de velocidad máxima.

El momento dulce de los 4x4

El segmento de mercado que integran los vehículos todoterrenos de lujo se muestra sensible a las tendencias económicas, pero en estos momentos atraviesa una etapa dulce que responde, en gran medida, a la abundante oferta de distintos modelos, muchos de ellos ideados para un uso más rutero que de campo.

Precisamente, los fabricantes de estos vehículos han detectado en sus estudios de mercado que la mayoría de los usuarios apenas si abandona la carretera durante el tiempo que posee esta clase de coche, por lo que han tomado la decisión de primar su comportamiento dinámico, a partir de bastidores monocasco próximos a los de los turismos convencionales.

Justo aquí encaja la filosofía que inspira estas máquinas de lujo similares, en cuanto a su contenido y en cuanto a su prestancia, a las virtudes que exhiben las grandes berlinas de lujo.

Este nicho de mercado se muestra tan floreciente y dinámico como el que integran los vehículos descapotables y cupés de gama alta, hasta el punto de que las principales marcas barajan para los próximos años un crecimiento de entre un 20% y un 30%.

No olvidemos que automóviles como el Range Rover permitieron a la aristocracia inglesa bajar de los Rolls-Royce.