EDITORIAL

Cisma en el sector eléctrico

El Protocolo de Kioto sobre reducción de gases contaminantes es afrontado desde posiciones muy dispares por parte de las eléctricas españolas. Iberdrola, con un parque de generación en el que el carbón representa sólo un 6%, insiste en que España puede y debe cumplir los objetivos suscritos por la UE. Dichos acuerdos fijan para España un aumento máximo del 15% en las emisiones de dióxido de carbono (CO2) hasta 2012, que, tal como van las cosas, se superará ampliamente.

La posición de Iberdrola, contraria a la del resto del sector, está siendo impulsada directamente por su consejero delegado, Ignacio Sánchez Galán, quien afirma que la compañía ha hecho bien sus deberes al apostar por las inversiones en ciclo combinado y que la desigualdad con que las eléctricas afrontan el protocolo es natural en un sector en competencia. Iberdrola ha abierto, además, otro frente de fricción en el sector al declarar que los costes de transición a la competencia (CTC) se están cobrando a un ritmo más rápido de lo previsto. Dos batallas que amenazan con provocar un auténtico cisma dentro de la patronal eléctrica Unesa.

Endesa, Fenosa o Cantábrico, con parques de generación en los que el carbón tiene un gran peso, acusan a Iberdrola de querer sacar partido a una realidad que tiene que ver con decisiones políticas del pasado. El Ejecutivo, que debe asignar las cuotas de emisiones, está intentando mediar en la batalla.

Las fricciones entre compañías suelen redundar en beneficio del consumidor. Y no debemos olvidar que las eléctricas han ganado en el pasado importantes batallas gracias a su unidad de acción. Confiemos en que la mediación del Ejecutivo lleve al mayor cumplimiento posible de Kioto sin dejar en precario a ninguna compañía, pero sin traspasar al usuario, vía tarifas, el coste de la inacción de algunas empresas.