EDITORIAL

Coste moderado, garantía de empleo

La prórroga del pacto salarial de este año para 2004 es una buena noticia para el mundo de los negocios. Con celeridad desacostumbrada, las cúpulas empresarial y sindical han ventilado la negociación colectiva de 2004 en los mismos términos que se ha desarrollado la de 2003. Saben que la mejor inversión es en moderación de costes y paz social, dos variables imprescindibles para garantizar el crecimiento de la cifra de negocio y de los beneficios de las empresas, así como de las plantillas. Por tanto, el crecimiento de la ocupación, variable que los sindicatos han colocado delante de la ganancia salarial los últimos años, con excepciones poco justificables, tiene asegurado un nuevo empujón para consolidar tasas de empleo semejantes a las de los países vecinos.

Pero este brote de altruismo no esconde simplemente una defensa de los intereses empresariales y sindicales, no sólo legítima, sino exigible; es también una maniobra calculada para evitar que el Gobierno pueda reformar íntegramente los contenidos de los convenios colectivos para reactivar la flexibilidad interna de las empresas. Pese a la declarada intención de hacerlo siempre por consenso (aunque el ministro Eduardo Zaplana no ha ocultado que el tiempo de diálogo no debe ser eterno), ni patronales ni sindicatos quieren que el Gobierno entre en su autonomía ni quiebre el terreno en el que se desenvuelven de forma mecánica -pero viciada- las relaciones laborales. Hace ya dos años, aprovechando que llegaba el euro y su amenaza inflacionista, esquivaron el golpe, pero no evitaron la entrada a saco de la inflación de la mano de la moneda única.

Pero el acuerdo salarial, con la moderación del 3%, funciona como adormidera general, mientras que debería ser utilizada para echar el resto en otros costes que reporten más beneficios de largo plazo: inversión, tecnología y formación.