Justicia

París ve complicarse el acuerdo extrajudicial para zanjar el 'caso Lyonnais'

El Gobierno francés y la justicia norteamericana no han logrado hasta el momento cerrar un acuerdo amistoso sobre el escándalo de la compra de la aseguradora californiana Executive Life por Crédit Lyonnais, contraria a la legislación en EE UU. Para zanjar el caso y librarse de la apertura de un proceso penal, las partes francesas tendrán que afrontar una multa histórica de 585 millones de dólares, de los que 475 correrán a cargo de París. La entidad bancaria pagará los cien restantes y, diez, la aseguradora Maaf.

A medianoche, las negociaciones para incluir en el acuerdo, como quería París, a Francois Pinault y su holding Artemis, que compró Executive Life a Lyonnais, se rompieron, según fuentes próximas al caso. El Gobierno francés deseaba que todas las partes nacionales quedaran cubiertas por el acuerdo para evitarles posteriores causas civiles o penales que redundaran en un fuerte impacto económico, añadieron las fuentes.

El fracaso en la negociación ha supuesto que, excluidos el amigo del presidente Jacques Chirac (Pinault) y Jean Peyrelevade, ex responsable del Lyonnais, París dispone de un día para aceptar un acuerdo que tan sólo incluye a la entidad bancaria y al organismo público CDR, que se hizo cargo de los activos improductivos del banco, alcanzado incialmente con la justicia de California y única opción para librarse del juicio.

Si lo acepta, tendrá que encarar una multa. Su cuantiosa parte de la multa, de 475 millones, "no pesará en el déficit estatal" pues ya estaba prevista en los organismos creados para hacerse cargo de los activos improductivos del entonces banco público, el ministro delegado del Presupuesto Alain Lambert, reconoce el desastre. "Crédit Lyonnais habrá sido una catástrofe financiera. Esperamos que sea la última", dijo.

La causa surge de la supuesta compra ilegal de Executive Life hace más de diez años por un entonces público Lyonnais a través de intermediarios. En aquel entonces un banco no podía controlar más del 25% de una compañía de seguros en EEUU.