Acuerdo

El 'caso Lyonnais' encara su recta final

El acuerdo al que intentan llegar Francia y Estados Unidos es calificado por varias fuentes como 'de envergadura'. Significaría cerrar una herida abierta hace más de 10 años, cuando el banco público Crédit Lyonnais se hizo con el control de la aseguradora californiana Executive Life a través de una filial. Esta entidad fue comprada más tarde por el empresario François Pinault, implicado en el caso junto al ex presidente de Crédit Lyonnais Jean Peyrelevade. La forma en la que se realizó la operación estaba entonces prohibida por la ley estadounidense, que impedía a un banco extranjero adquirir más del 25% de una compañía de seguros.

Desde que se abrió este proceso, todo apuntaba a que se podría haber resuelto por la lógica económica, es decir, previo pago de una multa que evitase la apertura de un proceso penal. Pero finalmente el proceso se ha convertido en un desencuentro jurídico-diplomático con Estados Unidos, que podría desembocar en la pérdida de Crédit Lyonnais de su licencia de explotación en este país.

Un acuerdo fallido hace sólo unas semanas preveía el abandono de la persecución legal contra Crédit Lyonnais y una decena de empresarios, entre ellos Peyrelevade, a cambio del pago de una multa de 585 millones de euros a cargo del Estado francés.

Sin embargo, el ex presidente del banco fue acusado más tarde de estar al tanto de la compra ilegítima. Su dimisión, que en principio le desvinculaba del acuerdo extrajudicial con las tenaces autoridades de California, dejaba un vacío de protección jurídica que París quiso subsanar con el rechazo del acuerdo, con el consiguiente embrollo diplomático. El empresario François Pinault, a quien París alejó en un primer momento de su protección por ser evidente el beneficio económico que le reportaron las plusvalías de la aseguradora, entró más tarde en la estrategia diplomática, consistente en hacer de todas las voces una, y obtener un paraguas jurídico global, con el fin de evitar coletazos en el futuro durante el proceso civil que puedan perjudicar a los intereses del banco, a la diplomacia gala y a las partes implicadas.

Si no se retrasa de nuevo, hoy debería alcanzarse un acuerdo que conceda una responsabilidad limitada al Estado francés y a la sociedad Artemis, propiedad de François Pinault que compró la aseguradora californiana (hoy Aurora) en una segunda fase. Con dos escollos: la participación del grupo Pinault, que las autoridades exigen como fianza para cubrir los daños y perjuicios en el proceso civil, y que el empresario pretende limitar para minimizar su responsabilidad y así no comprometer todos los efectivos del grupo, en caso de que pudiera darse por hecho la pérdida de su participación en Aurora.

De rechazar el compromiso, dejaría a París en la misma situación de bloqueo, tras el envite diplomático lanzado. Por su parte, Jean Peyrelevade se niega a reconocer su culpabilidad, pedida por las autoridades de California. Las graves consecuencias que entrañaría su reconocimiento de los hechos, que hoy afronta a título personal tras su reciente dimisión del banco, le dejan al margen de la negociación, que podría finalmente excluirle del acuerdo con Estados Unidos.