Rusia

La fusión de las petroleras rusas Yukos y Sibneft se tambalea

La fusión se ha suspendido, el proceso se retrasa', dijo John Mann, portavoz de Sibneft a este periódico. 'Se trata de un acuerdo entre los principales grupos de accionistas de las dos compañías', dijo Mann. El anuncio se realizó justo antes de comenzar la junta de accionistas del nuevo grupo, en la que se pretendía aprobar la fusión y nombrar los miembros del consejo de administración. Según Sibneft, el comunicado era conjunto; Yukos lo desmintió.

Poco después, el presidente de Yukos, Simon Kukes, negó tajantemente que la operación quedara paralizada. 'El proceso de fusión continúa, no se ha suspendido', declaró Kukes a Interfax. Sibneft no quiso precisar el motivo por el que se había llegado a esta determinación.

Fuentes de Yukos dijeron, sin embargo, que se trataba de una decisión unilateral de los accionistas de Sibneft, e incluso dudan de que se pueda llevar adelante después de que el pasado 3 de octubre la fusión se completara. Entonces, Yukos se hizo con el 92% de Sibneft y esta última adquirió el 26% de la petrolera dirigida por Kukes, en una operación valorada en 11.000 millones de dólares (unos 9.200 millones de euros).

Exxon y Chevron han sonado como potenciales socios alternativos si se rompe la fusión

La incertidumbre generada tras las declaraciones cruzadas se dejó sentir en Bolsa. La cotización de Yukos llegó a caer más del 10%, aunque finalmente cerró con un descenso del 5,33%. Sibneft, por su parte, se dejó el 3,69%.

Algunos analistas aventuran que, en caso de romperse definitivamente el acuerdo, otras petroleras interesadas en Sibneft, como las estadounidenses Exxonmobil o Chevron Texaco, podrían tener más opciones para alcanzar un acuerdo con la rusa.

La confusión se produce en un momento de máxima presión sobre Yukos. Mijail Jodorkovsky, ex presidente y accionista de referencia de la petrolera de mayor peso, permanece en prisión desde octubre, acusado de evasión fiscal y fraude. El empresario sostiene que se trata de una persecución política antes de las elecciones al parlamento que se celebrarán en diciembre y las presidenciales del año 2004.

Leonid Nevzlin, otro de los accionistas de Yukos que se trasladó en agosto a Israel para esquivar el cerco del Kremlin, declaró a la agencia rusa de noticias que la fusión se había paralizado por 'razones técnicas', pero negó una suspensión, sólo un retraso. La junta de accionistas de la compañía aprobó un dividendo correspondiente a los nueve primeros meses de 2003 por 2.000 millones de dólares, pero no dio luz verde a la fusión.

Una operación similar entre las dos compañías ya fue abortada en 1998, primero por las diferencias entre los principales accionistas de ambos grupos y también para hacer frente por separado a la crisis financiera que azotó Rusia ese año.

Las posibles razones de Abramovich para frustrar la operación

La figura de Roman Abramovich, accionista de referencia de Sibneft, surge en círculos financieros como clave en la confusión sobre la unión con Yukos. El empresario, que el pasado verano compró el club de fútbol británico Chelsea, es a Sibneft lo que Mijail Jodorkovsky a Yukos: ambos amasaron grandes fortunas en los noventa, cuando en pleno proceso de privatización se hicieron con importantes participaciones en empresas públicas a precios de saldo.

La falta de claridad en el anuncio de suspensión del acuerdo hace pensar que el magnate se encuentra detrás de la decisión. Algunas fuentes apuntan que Abramovich ha podido recibir presiones del Kremlin para abortar la fusión, tras la detención de Jodorkovsky. El temor a que Yukos sea nacionalizada o la posibilidad de encontrar un comprador en mejores condiciones son también posibles motivos. 'En el actual escenario, los accionistas de Sibneft tratan de proteger sus propiedades', dicen desde Trust Investment.