Precios

Economía achaca a la volatilidad la carestía de los alimentos frescos

El secretario de Estado de Comercio, Francisco Utrera, presentó ayer el segundo informe sobre precios en la distribución de alimentos y droguería, estudio que confirma el carácter volátil y la estacionalidad de los productos perecederos.

El estudio se ha realizado mediante el análisis de 65.209 precios válidos obtenidos en julio pasado en 1.846 establecimientos de 41 ciudades repartidas por las 17 comunidades autónomas.

Tal y como recordaron el secretario de Estado, Francisco Utrera, y el autor del estudio, el catedrático de Economía Aplicada Javier Casares, este trabajo, que es continuidad del elaborado en abril, se limita a recoger los precios de productos de gran consumo, que además se venden todo el año, 'sin entrar a valorar otras características o qué tipo de servicios ofrecen los diferentes establecimientos', explicó Casares.

En frutas y verduras, el informe ha detectado un descenso medio del 11,7% en sus precios, aunque el análisis en detalle de los productos se caracteriza por una gran dispersidad. Así, mientras los pepinos se han abaratado un 68,3%, respecto a la muestra de abril, y los pimientos han bajado un 43%, los kiwis y limones se han encarecido por encima del 20%. En la clasificación por tipos de establecimientos, los comercios especializados son los más baratos.

Por su parte, en el pescado son los pequeños supermercados los que han registrado un mejor comportamiento, mientras los precios apenas han sufrido variación, con una caída del 0,4% respecto a abril. También en carnes son los pequeños supermercados los que han ofrecido los precios más competitivos.

En julio las carnes registraron un encarecimiento medio del 4,8%, entre las que destaca el caso del pollo, que subió un 19% por causas que desde Economía se reconocen incapaces de dilucidar, debido a la gran complejidad de este mercado.

Por último, los grandes hipermercados son los comercios más económicos para adquirir productos de droguería, higiene personal y alimentos envasados, cuyos precios se mantienen más estables que los alimentos frescos.