China

El laberinto burocrático de los negocios en China

Por mucha habilidad que tenga en el mundo de los negocios y por muchos mercados internacionales que haya hollado con su empresa, hay un lugar donde toda su experiencia equivale a papel mojado. 'En China nada resulta fácil. Pero es la mayor oportunidad de negocio sostenible que hay en el mundo', señalaba Francisco Minoves, director general de Poolgest, durante unas jornadas organizadas por el bufete DLA.

Una gran oportunidad, pero también un mar de dificultades, burocracia y oscuridad legal que explica, en parte, que de las 400.000 empresas extranjeras que tienen contacto con China sólo 400 sean españolas. Una gota de agua en un país de 1.200 millones de habitantes e infinitas posibilidades de negocio.

Lo cierto es que aunque los expertos afirman que 'todo el mundo' (pymes incluidas) puede abrirse paso en este mercado, existen una serie de limitaciones legales que es conveniente conocer. Tal y como explicaba Horace Wenn, socio de DLA en Hong Kong, hay que estar preparado para encontrarse con dificultades como, por ejemplo, el hecho de que el objeto social de la empresa deba ser aprobado por el Gobierno.

En la práctica esto significa que algunas actividades (quizá la suya) se ven favorecidas por incentivos y que otras (también quizá la suya) están radicalmente prohibidas. 'Hay que elegir con cuidado el objeto social porque una vez aprobado no se puede cambiar, es decir, no se pueden ampliar las líneas de negocio', advierte Wenn.

La búsqueda del socio

El tipo de sociedad a constituir es otra de las variables que hay que estudiar. En principio es aconsejable constituir una alianza (joint venture) con una empresa china, aunque cada vez más a menudo los abogados recomiendan constituir sociedades con 100% de capital propio. En otras palabras: si puede ir solo, vaya solo. Y es que asociarse implica, por ejemplo, aceptar el derecho absoluto de veto del socio chino en cuestiones tan elementales como una ampliación de capital.

La fiscalidad de estas inversiones es, por el contrario, un punto favorable a tener en cuenta. Si su negocio tiene como objeto social la producción de bienes en el país existe una moratoria fiscal durante los dos primeros años del 100%, que se reduce al 50% los dos siguientes.

No todo, sin embargo, son consejos legales. Hacer negocios en China implica invertir grandes dosis de dinero, tiempo, paciencia y recursos humanos. 'Hay que enviar a nuestra mejor gente, a los más duros. Las compañías envían ejecutivos solteros y los cambian cada dos o tres años porque se queman', señala Francisco Minoves. Toparse con la burocracia y la Administración es otro mal trago que hay que considerar. Muchas de las leyes no se hacen públicas y la discrecionalidad de los funcionarios es enorme. 'Para los abogados, China es el peor de los mundos', señala Carlos Ullecia, director de la asesoría jurídica de Indra. Ullecia considera que el principal reto de la negociación con el Gobierno es la dificultad para identificar el sello rojo o, lo que es lo mismo, la persona con capacidad real para adoptar las decisiones.