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Casas que ahorran energía

Ya se pueden encontrar viviendas bioclimáticas, aquellas concebidas para ahorrar energía, a precio de mercado en España. Al menos en Barcelona y Valencia ya se están ofreciendo. 'De hecho, he proyectado en un año 700 viviendas colectivas y unifamiliares', afirma el presidente de la Asociación Nacional de Arquitectura Sostenible (ANAS), Luis de Garrido. Todo un logro, teniendo en cuenta que en España no hay más de 1.000 edificios bioclimáticos, según estimaciones del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat).

Después de 13 años de trabajo, sólo hace tres que Estudios Luis de Garrido es un negocio lucrativo para este arquitecto valenciano, que afirma tener un margen de beneficio del 70% sobre una facturación anual de 600.000 euros. Hoy es una pyme especializada en diseñar edificios de viviendas respetuosos con el medio ambiente.

El diseño de las casas bioclimáticas intenta reducir al mínimo el consumo energético de las familias, que junto con los edificios de oficinas y locales comerciales son responsables del 41% de las emisiones contaminantes de la UE. Dado que el 57% del consumo de energía de las viviendas procede de la calefacción y otro 25% del calentamiento del agua, la idea principal es procurar guardar una temperatura ambiental interior casi constante para reducir al mínimo las necesidades de calefacción. De Garrido asegura que la factura energética se reduce 'un 70% como mínimo' respecto a una casa convencional.

La factura energética cae un 70% al optimizar la temperatura

El promotor valenciano Miguel Díez ha apostado por los diseños de Luis de Garrido y está a punto de entregar la primera fase de 129 viviendas bioclimáticas en Massalfasar, a 10 kilómetros de Valencia. La inversión asciende a 15 millones de euros y el precio medio de venta por vivienda se sitúa en 156.263 euros. A cambio, sus propietarios gozarán de una casa bien aislada en todos sus frentes, con tabiques de 32 centímetros, y con una orientación sur para las zonas nobles (salón y dormitorios), mientras que la cocina y baños se sitúan al norte.

Esta orientación, junto con un sistema de ventilación natural cruzada y la disposición de las cristaleras y parasoles, consigue calentar el aire interior en invierno y refrescarlo en verano.

Los expertos del Ciemat señalan que el precio de una casa bioclimática puede resultar hasta un 12% más caro, pero, gracias al ahorro de energía, la diferencia se amortiza en menos de 10 años de uso.

El arquitecto Teófilo Martín Sáez, que ha diseñado en Zaragoza el complejo residencial Parque Goya, de 1.500 viviendas bioclimáticas, explica que 'los incrementos del coste de construcción son del orden del 10%, que se amortizará en unos cinco años gracias a la subvención europea del programa Thermie'. Pero la catedrática Margarita de Luxán precisa que estos incrementos del 10% o 12% en el precio 'sólo se repercuten en las zonas frías de nuestro país'. Las empresas públicas que han acometido proyectos de viviendas bioclimáticas admiten que, para ahorrar costes, sólo incorporan en parte estas características.

Viviendas ecológicas: La renuncia voluntaria al despilfarro

Cáscara de almendra. La construcción supone 60% de los residuos que colmatan los vertederos y el 50% del consumo energético del planeta. En un chalé de Chiva (Valencia), Luis de Garrido ha sustituido por primera vez los paneles de aluminio o plástico de los acabados de las fachadas por paneles de cáscara de almendra.


Energía solar. Una casa bioclimática permite prescindir del aire acondicionado, pero no de la calefacción si está en la mitad norte de España. Lo más recomendable, además de la chimenea, es un sistema por suelo radiante, que reduce las fugas de calor. Para calentar el agua, la opción más limpia es instalar paneles solares térmicos.


Un jardín en el tejado. El recurso de disponer una capa de medio metro de tierra en la cubierta plana de un edificio para hacer allí un jardín, o incluso una huerta, mejora la estética, evita las pérdidas de calor por el techo, amortigua el ruido exterior y, además, filtra el polvo y las partículas tóxicas del aire ambiental.


Domótica. Las viviendas dotadas con un sistema de programación de la iluminación, calefacción y de los aparatos eléctricos y electrónicos no sólo facilitan las tareas domésticas, sino que ayudan a controlar el gasto de energía. El caso más evidente son los aparatos que se programan para aprovechar la tarifa eléctrica nocturna.