Punto de inflexión en la región

Las compañías vuelven a apostar por la inversión al otro lado del Atlántico

Las empresas españolas han aguantado lo peor de la crisis latinoamericana y, ahora, cuando la recuperación está a la vuelta de la esquina, no quieren perder sus puestos. Poco a poco, y después de meses de contención del gasto y de los desembolsos en la zona, las grandes compañías empiezan a liberar el grifo inversor.

Claro que ha habido excepciones. Telefónica Móviles ha invertido en México como nunca, pero por razones de entrada en el país, lanzamiento de marca y construcción de una nueva red. Salvo circunstancias particulares como ésta, las empresas se han guardado mucho de elevar sus inversiones, sobre todo por el impacto que tendría en el mercado aumentar la exposición a países de riesgo.

La constatación del cambio de ciclo vino de la mano de Telefónica a principios de este mes. La operadora fue la primera en romper el hielo y, además, en Argentina. El máximo responsable de la compañía, César Alierta, visitó al presidente argentino, Néstor Kirchner, y le prometió 610 millones de euros en inversiones en cuatro años.

Muy pocos días después Repsol YPF hizo público su plan estratégico a cinco años. Las inversiones globales serán de 18.800 millones, y de ellas, el 26%, casi el mismo porcentaje que España, se destinará a Argentina. En total, son casi 5.000 millones de euros.

Incluso Endesa ha contribuido a la desmitificación de las inversiones en el país austral. Aunque la eléctrica está más centrada en la reestructuración financiera, acaba de anunciar la apertura de una subestación en Argentina.

En todas las declaraciones públicas realizadas por las empresas españolas con intereses en Latinoamérica, los ejecutivos han reiterado su apuesta incondicional por la región. Las inversiones, sin embargo, sí estaban condicionadas. La reivindicación más importante y constante de las compañías ha sido la seguridad jurídica, un aspecto que sigue siendo prioritario ahora que empieza la recuperación.

Curiosamente, el principal destino de las inversiones anunciadas ha sido Argentina, un país al que decenas de empresas han acusado internacionalmente de romper los contratos de concesión. La subida de las tarifas está pendiente todavía y buena parte del marco jurídico queda por definir.

Sectores no regulados

Para no tener que renunciar a las inversiones, pero cubrirse las espaldas antes el riesgo regulatorio y ante los inversores, las compañías españolas están centrando sus desembolsos en actividades no reguladas. Así, dos tercios de las inversiones anunciadas por Telefónica en Argentina tendrán destinos en los que las leyes no podrán influir, según aseguró Alierta a los analistas la semana pasada.

Otra cautela de las compañías es el origen de los fondos que financiarán los desembolsos. Las empresas españolas no han cesado en el flujo de repatriación de dinero desde Latinoamérica en los malos momentos y la tendencia no se romperá ahora que se inicia la recuperación. Las inversiones son reales y se materializarán, pero serán los fondos generados por las filiales de cada país las que las financien. La exposición al riesgo latinoamericano, por tanto, no se elevará.

Las inversiones anunciadas tampoco supondrán la entrada de empresas españolas en nuevos países de Latinoamérica. Son las grandes naciones las que concentran los desembolsos, con Brasil y México a la cabeza, y las apuestas de las compañías. La incursión de Unión Fenosa en la República Dominicana ha supuesto, en este sentido, todo un aviso.

Las denuncias como arma negociadora

A pesar de las mejores intenciones que expresan las empresas españolas hacia Argentina, las denuncias contra este país ante el tribunal de arbitraje del Banco Mundial siguen su curso.

Telefónica, Endesa, Gas Natural o Aguas de Barcelona son sólo algunas de las compañías que acusan a Argentina de quiebra unilateral de los contratos de concesión. En todas las reivindicaciones, la subida de las tarifas de los servicios públicos se percibe como prioritaria, aunque no es la única.

Las relaciones del Gobierno argentino con varias empresas españolas han comenzado a ser más cordiales en los últimos tiempos, pero aún así todas ellas guardan sus recursos como oro en paño. Las negociaciones serán duras y la denuncia siempre es un arma.

Sacar partido a la caída del dólar

Las cuentas de las empresas españolas en Latinoamérica han sufrido por un doble efecto. Primero fue la caída o desplome, según los casos, de las divisas de la región y más recientemente la debilidad del dólar frente al euro. El impacto, en todos los casos, es el mismo: los ingresos y resultados conseguidos en cada país en moneda local quedan sustancialmente minorados al convertirlos a la moneda más fuerte: el euro.

Pero no todos los efectos de la debilidad cambiaria son negativos. La deuda denominada en dólares o en moneda local se reduce en la misma medida en que caen las divisas, pero también se puede aprovechar la bajada de las monedas para hacer negocio.

Telefónica dio buen ejemplo de cómo aprovechar una devaluación en 1999, cuando Brasil liberó la cotización de su divisa. Acababa de comprar Telesp y contaba con una elevada deuda que canceló casi inmediatamente.

Ahora ha repetido la jugada, aunque a menor escala. La operadora se ha apuntado 267,5 millones de euros de ingresos financieros en los resultados de los tres primeros meses al cancelar una deuda en dólares aprovechando la debilidad de la divisa americana. Tampoco Endesa ha renunciado a la oportunidad. La eléctrica ha ganado 108 millones de euros con el mismo procedimiento.