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Dos magnates de los medios se interponen en la fusión de EMI y Warner Music

El antiguo propietario de Universal, Edgar Bronfman Jr., y el magnate de los programas infantiles Haim Saban han unido sus fuerzas para pujar por la filial de música de Time Warner, en plenas negociaciones de fusión con la británica EMI. Esta operación tiene un esencial valor estratégico después de la integración de BMG (Bertelsmann) y Sony Music y de Universal y Dreamworks.

La puja de Bronfman y Saban complica la posición negociadora de EMI. Su oferta, según informa la agencia Reuters, asciende a 2.500 millones de dólares y se extiende no sólo a la discográfica, sino también a la rama editorial, Warner Chapell, especialista en la publicación de libros sobre música y, sobre todo, partituras. Frente a ella, las condiciones de la británica son más discretas: 1.000 millones por la mayoría de las acciones del sello musical, lo que dejaría en manos de Warner parte de su hasta ahora filial y no afectaría al negocio editorial.

Otro de los factores que pesarán en Time Warner a la hora de tomar la decisión final es la opinión de las autoridades de la competencia a ambos lados del Atlántico: mientras que la entrada de dos inversores privados ofrece pocas dudas sobre su adecuación a las estrictas normas anti monopolio, la fusión entre dos grandes discográficas será revisada con lupa. De hecho, la Comisión Europea ya rechazó en 2000 un proyecto de integración de las dos compañías. Aún así, con motivo de la fusión de BMG y Sony, el Ejecutivo comunitario ha señalado que la fuerte crisis del sector hará que los términos del expediente sean menos exigentes.

Expertos en el sector

Tanto para Bronfman como para Saban el negocio musical no es ajeno. El primero era el dueño de Seagram, la matriz de Universal Music y Universal Studios, que vendió el grupo a Vivendi. Hace pocos meses, cuando la francesa puso de nuevo a la venta estos activos, trató de recomprarlos, aunque no pudo superar la oferta realizada por General Electric.

El egipcio Haim Saban es menos popular, pero no por ello menos versado en este mercado. Muy próximo al partido Demócrata (sus fluidas relaciones con la Casa Blanca durante el mandato de Bill Clinton fueron muy comentadas), su negocio principal son los programas de televisión infantiles: bajo coste y buen rendimiento de audiencia han sido la fórmula detrás de su éxito. El mejor ejemplo es la serie Power rangers, entre las favoritas de los más jóvenes en medio mundo. Su empresa Saban Capital Group, se plantea la inversión en el negocio musical (sobre todo en discográficas independientes) como uno de sus principales objetivos.