'Caso Cepsa'

Un arbitraje de cinco estrellas

Era secreto. Ni siquiera la llegada, el lunes, de una pléyade de abogados ingleses, españoles, belgas y holandeses al hotel Conrad Hilton de Bruselas hizo sospechar que en sus salones se dirimía uno de los casos de arbitraje internacional más importantes de la historia del derecho mercantil, el del caso Cepsa.

En realidad, los observadores andaban más empeñados en seguir el rastro de los representantes legales de los litigantes, nada

más y nada menos que Total y el SCH, en La Haya, pues es allí donde tiene su sede el Instituto Holandés de Arbitraje. La elección del escenario, un hotel estilo art decóque lleva a gala ser uno de los más caros de la capital administrativa de Europa, corrió a cargo del árbitro de la pugna, de nacionalidad belga. Y tal vez lo hizo contando con un precedente reciente. En uno de sus salones, Schröder y Chirac cerraron el pacto que abrió la puerta a la ampliación al Este de la Unión Europea

Decenas de abogados batallan en secreto por el §caso Cepsa§ en un hotel de lujo en Bruselas

Detrás del glamour del escenario, había mucho más. Se respiraba 'máxima tensión', en palabras de uno de los asistentes a la audiencia del primer arbitraje del caso Cepsa celebrado entre el lunes y el martes en Bruselas.

Los contendientes, el SCH y Total, eran tan conscientes de lo mucho que se jugaban en esa primera vista (idéntica a la de un juicio normal) que han enviado a Bruselas su mejor artillería jurídica. Dos equipos de abogados mercantiles que, como el hotel Conrad Hilton, son auténticamente de cinco estrellas.

El grupo francés estuvo representado por 30 letrados de la firma británica Freshfield, de la española Cremades y de un tercer bufete holandés. En el bando contrario, Emilio Botín ha elegido un potente equipo formado por el bufete Uría & Menéndez, tradicional asesor del banco cántabro; Juan Fernández Armesto y el bufete francés Derains & Asociates, experto en arbitraje.

El que este primer lance del arbitraje sobre Cepsa se celebrara en un hotel como el Conrad no ha sorprendido a quienes tienen experiencia en estos pleitos internacionales. De hecho, salvo excepciones como París o Londres, es habitual que las sesiones de arbitraje internacional se celebren en este tipo de establecimientos.

Aunque las partes en conflicto contrataron los servicios del Instituto Holandés de Arbitraje (tal como figura en una de las cláusulas de sus pactos en Cepsa) y están sometidas, por tanto, a la jurisdicción holandesa, la audiencia se celebró en Bruselas a petición del árbitro que es de nacionalidad belga.

æpermil;ste escuchó detenidamente los argumentos del batallón de abogados y expertos enviados por el SCH y Total para sus defensas. Una buena parte de las intervenciones se centraron en explicar al árbitro la polémica ley de transparencia de los mercados que entró en vigor en julio y a la que el SCH ha apelado para lanzar una opa sobre Cepsa.

A grandes rasgos, la polémica norma declara ineficaces los pactos societarios entre accionistas que, con más del 25% del capital en común en una empresa cotizada, que regulan los derechos de voto y limitan la libre transmisibilidad de las acciones.

Tras las sesiones maratonianas, que coincidieron el martes con la fiesta nacional con la que los belgas celebran el armisticio que puso fin a la I Guerra Mundial, el árbitro, tal como obliga la legislación holandesa, transmitió a las partes que en dos semanas les comunicaría su decisión.

Aunque ésta es secreta (el contrato establece la exigencia de máxima confidencialidad y, de hecho, ésta se ha mantenido a rajatabla respecto al lugar donde finalmente se ha celebrado la vista), las empresas están obligadas a darlas a conocer al mercado porque son sociedades cotizadas.

De resultar claramente ganadora una de ellas, hay quien asegura que lo anunciará rápidamente.

En esta primera fase, el árbitro debe juzgar si procede o no bloquear los derechos políticos del SCH y de Unión Fenosa en Cepsa, tal como ha solicitado Total.

Tres árbitros

En una segunda fase, que puede durar más de un año, serán ya tres árbitros los que determinen la responsabilidad en la que ha podido incurrir el SCH al dar por rotos los pactos que mantenía con Total en Cepsa desde 1990, alegando que la nueva normativa española sobre transparencia de los mercados los invalidaba automáticamente. Así se establecía en la cláusula pactada por ambos socios en los propios pactos y cuya vigencia nunca ha puesto en duda el propio banco.

Pese a lo desmesurado de las medidas cautelares solicitadas por Total, su amplia experiencia en arbitrajes internacionales ha llevado al banco a tomarse muy en serio su defensa y a buscar la máxima eficacia.

Al fin y al cabo, se trata de uno de los casos de arbitraje internacional más importante de la reciente historia del derecho mercantil, cuyas sesiones muchos pagarían por presenciar.

Lo oneroso del conflicto hace pensar a muchos que Total y SCH se verán obligados a sentarse y negociar.

La opción de compra que exige Total no figura en los documentos públicos

La noticia que lanzó el viernes pasado el director financiero de Total, relativa a un derecho de opción de compra que el grupo francés mantiene por el 4% de Cepsa y que estaba incluida en los pactos con el SCH, resultó una sorpresa, incluso entre directivos del propio banco. De hecho, esta opción de compra no aparece en los extensos documentos que el grupo francés remitió a la CNMV tras manifestar su malestar ante la opa del SCH sobre el 16% Cepsa. De ejecutarse, dicha opción daría a Total el 49% del capital de la petrolera española.

Fuentes próximas a la operación señalan, sin embargo, que en una carta fechada el 1 de octubre de 1995 (y que no fue incluida en la información remitida al órgano regulador) se establecía el derecho por parte de Total de comprar dicho porcentaje del capital de Cepsa, a siete euros la acción, de producirse una divergencia insuperable con su socio en la gestión de la petrolera.

Se trata de una medida instrumental para contrarrestar la situación favorable del banco que, con un 20% del capital, tiene derechos políticos por el 33% y evitar conflictos.

El SCH ya señaló el pasado viernes que, como parte de un acuerdo que considera nulo, también esta opción es nula.

Centro de citas empresariales y políticas

El hotel Conrad es punto de referencia obligado en la capital comunitaria y sus salas de reuniones han servido de escenario para importantes citas empresariales y políticas. Está situado en el número 71 de la Avenida Louise, la arteria comercial más lujosa de Bruselas. Y sus 269 habitaciones, pero, sobre todo, sus 15 suites (con un precio por noche que puede superar los 500 dólares) son morada habitual de altos dignatarios de todo el mundo.