Cinco sentidos

El miedo a volar tiene cura

El 17% de la población española tiene fobia a volar. Si nos fiamos de las estadísticas, lo cierto es que lo más peligroso de viajar en avión es el desplazamiento en coche hasta el aeropuerto. Datos publicados por el NTSB (National Transporta Safety Board, Consejo de la Seguridad Nacional del Transporte) revelan que la siniestralidad aérea es tan baja que una persona que hiciese un vuelo todos los días del año podría tener un accidente al cabo de 625 años. Según estos cálculos, un ejecutivo que tenga que volar ocho o nueve veces al mes podría tener un accidente al cabo de 2.275 años. Pero el miedo no sabe de estadística.

'No es que piense que el avión se vaya a caer. Es que no confío en mi reacción. Me imagino que en pleno vuelo me vengo abajo, que me voy a volver loco', confiesa un ejecutivo obligado a viajar con frecuencia. 'Cada vez es peor, necesito beber y siempre tomo algún tranquilizante'. Aunque lo pasa mal, al menos lo afronta. Hay quienes renuncian al viaje de su vida por no entrar en uno de estos aparatos.

La aerofobia, o miedo a volar, es un trastorno psicológico cada vez más extendido entre la población y está directamente relacionado con el aumento del estrés en la vida cotidiana.

La aerofobia está relacionada con el aumento del estrés de la vida cotidiana

Los psicólogos afirman que, después de un periodo de estrés prolongado, el organismo y la mente son más vulnerables. 'La ansiedad acaba saliendo por algún lado. Hay individuos predispuestos biológica o genéticamente a padecer úlceras, otros depresión. En otros se desencadenan fobias', explica Javier del Campo, comandante jefe de flota de Iberia y desde 1990 instructor del seminario Cómo perder el miedo a volar, que organiza el grupo CISS, una multinacional holandesa especializada en cursos para directivos, en colaboración con Iberia. Las principales compañías aéreas de otros países también tienen en marcha iniciativas similares.

'Ascender a un alto puesto directivo y asumir nuevos puestos de responsabilidad es una situación que muchas veces desencadena un miedo irracional a volar', señala el comandante. Eso explica que la idea de organizar un curso para perder el miedo a volar surgiera precisamente de un grupo orientado a la formación de directivos. 'El miedo a volar era conversación recurrente en las charlas de cafetería durante los descansos en los seminarios para directivos'. Con esta intuición, el grupo CISS e Iberia se pusieron de acuerdo para organizar un seminario que funciona desde 1990 e imparte 10 cursos al año, en los que participan entre 15 y 20 asistentes. El curso dura sólo un día y medio, cuesta 480 euros, y consta de una parte teórica, en la que se explican las razones psicológicas de las fobias y se desvelan los principales misterios de la aeronáutica, y otra práctica, en la que se realiza un vuelo.

El instructor del seminario asegura que 'el miedo a volar se cura', pero advierte: 'Esto es como un gimnasio, nosotros ponemos a disposición del paciente una tabla de ejercicios y le damos los conocimientos teóricos necesarios para afrontar sus fobias', pero 'son ellos los que tienen que ejercitarse para vencer su ansiedad. Hay que volar'. Teléfono de información: 915 566 411

Consejos para el vuelo

Acomódese

Cambie a una postura correcta y respire adecuadamente. No encoja la nuca, ni apriete la mandíbula. Apoye la cabeza y la espalda sobre el respaldo.

Piense en positivo

Tenga muy claro que el malestar que sufre no está producido por los hechos en sí mismos, sino por la interpretación que hacemos de las circunstancias que vivimos. Es fundamental que cada uno identifique las distorsiones de su pensamiento y cambie las creencias irracionales por otras más racionales. Le servirá saber de cuestiones aeronáuticas. Un truco que ayuda a muchas personas a cambiar sus pensamientos negativos por positivos es imaginarse a un amigo que tiene fobia. Es como dialogar con uno mismo, pero proyectando el miedo.

Acepte la crisis

No luche contra la crisis, es mejor aceptarla, dejarla que suceda y no evitarla. Sustituya el pensamiento de 'voy a volverme loco durante el vuelo' por el de 'la crisis es muy incómoda y molesta, pero puedo pasarla y no es peligrosa para mi salud'.

Distráigase

Busque pequeñas distracciones temporales y breves. Haga actividades que le permitan no regodearse en su malestar.

Saber de aeronáutica también ayuda

Las personas que padecen esta fobia suelen tener un cociente intelectual por encima de la media y tienen mucha imaginación. Lo malo es que la utilizan para visualizar situaciones negativas. Además, tienen mucho sentido del deber, lo que les lleva a exigirse demasiado, suelen tener puestos de responsabilidad y les gusta llevar las riendas de las situaciones. Llevan muy mal delegar las tareas. Quieren controlarlo todo y les produce ansiedad ponerse en manos de otros. Por eso, les ayuda conocer las respuestas técnicas a muchas de las cuestiones que se plantean al emprender un vuelo:

Las alas vibran durante una turbulencia... ¿Y si se rompen? Los aviones se someten a muchas pruebas, tanto en tierra como en aire, para comprobar que resiste los esfuerzos que va a tener que soportar durante un vuelo. Incluso en condiciones extremas. Hay una regla de oro: cualquier equipo o sistema que afecte a la seguridad va instalado por duplicado o por triplicado.

¿Y si caemos a plomo? Los principios de la física no sólo hacen que un avión con forma de avión, con su fuselaje, sus alas, sus timones y su centro de gravedad vuele, sino que impiden que se caiga. Incluso con los motores apagados bajaría planeando. Recuerde los aviones de papel.

¿Y si el piloto ha bebido más de la cuenta? Las compañías son conscientes de que para tener la confianza de los pasajeros deben contar con tripulaciones de alto nivel. En todo caso siempre hay más de un piloto. Si el viaje es largo, hasta cuatro, además de muchos ordenadores con señales luminosas y acústicas.