AVE

La ocupación en la línea del AVE a Lleida rozó el 60% durante el primer mes en servicio

El nuevo AVE entre Madrid y Lleida cumple mañana su primer mes en servicio. Hasta el pasado jueves la ocupación real (o aprovechamiento de la producción, en términos técnicos) de los servicios rozaba el 60%.

Con datos del pasado jueves y aplicando ese criterio, el índice real de ocupación se sitúa en el 57,3% para los trenes AVE y del 58% para los trenes Altaria. Este índice se calcula al dividir los pasajeros por kilómetro que han sido transportados realmente por el número de asientos por kilómetro ofrecidos. Esta ratio tienen en cuenta y depura el hecho de que una plaza de un mismo tren puede ser ocupada durante una parte del trayecto por un viajero y en el resto del viaje, por otro o por nadie.

Es decir, es más preciso que la mera división del número total de viajeros de un tren dividido por los asientos ofrecidos en el mismo. Fuentes técnicas del sector han explicado que ese índice de aprovechamiento de la línea se ve perjudicado por la bajísima ocupación que tienen los trenes AVE en el tramo entre Zaragoza y Lleida. Estas mismas fuentes recuerdan que durante el proceso de definición de los servicios de la línea, Renfe propuso que los trenes AVE sólo unieran Madrid y Zaragoza y no prosiguieran hasta Lleida, ya que esta ciudad quedaba suficientemente servida con siete servicios diarios en cada sentido con trenes Altaria.

Razones políticas, la proximidad de las elecciones catalanas, forzaron a Renfe a prolongar los trenes AVE hasta Lleida, según las mismas fuentes.

Los siete Altaria que circulan cada día (servidos con material de Talgo) transportaron dos de cada tres pasajeros sobre un total de 159.000. Los cuatro AVE diarios por sentido (el material es de Alstom) fueron utilizados por 55.000 pasajeros.

Por trayectos, el más concurrido fue el Madrid-Barcelona, con el 44% de los pasajeros (este servicio se realiza por la línea de alta velocidad entre Lleida y Madrid y por la antigua infraestructura convencional entre Barcelona y Lleida).

En segundo lugar se sitúan las relaciones con destino en Zaragoza o Calatayud con el 37% de los viajeros. Mucho más lejos, en última posición, se encuentran los tráficos con salida o llegada en Lleida, con el 19% de los pasajeros.

Durante la reunión del consejo de administración de Renfe celebrado en los últimos días de octubre, el presidente de la compañía, Miguel Corsini anunció un índice de ocupación bruta del 73% para el conjunto de los servicios de la línea. Esta cifra resulta de dividir el número total de pasajeros sobre el total de plazas ofertadas. Este índice se ha incrementado hasta el 77% con los datos acumulados hasta el pasado seis de noviembre.

Los responsables de la puesta en marcha de la línea han hecho una valoración moderadamente optimista del arranque de los servicios, teniendo en cuenta las circunstancias que han rodeado a la inauguración y la mala imagen que se ha generado por los incidentes y retrasos acumulados durante más de nueve meses.

El único precedente que existe en España de puesta en marcha de una infraestructura de alta velocidad, la del Madrid-Sevilla, no vale como referencia, ya que los seis primeros meses de explotación de aquella línea coincidieron con la celebración de la Exposición Universal de 1992, periodo durante el que se alcanzaron ocupaciones reales por encima del 90%. Tras la conclusión de este evento, la línea ha mantenido niveles por encima del 80%.

El impacto del precio y la seguridad

La demanda de la nueva línea de alta velocidad está condicionada por diversos factores, entre ellos el menor tiempo de viaje respecto a otros modos de transporte, la comodidad, el precio y la seguridad. La polémica sobre los retrasos de las obras, el estado del sistema de señalización, que sólo permite un aprovechamiento limitado de la línea, y las críticas al estado general de la infraestructura han generado entre cierta parte del público potencial del tren cierto temor a subir a bordo. Recuérdese por ejemplo la decisión del Real Madrid de optar por el avión para desplazarse a Zaragoza para jugar un partido de la Liga.

Cautelas que previsiblemente se irán disipando según avance la explotación fiable y segura de esta línea de altas prestaciones.

Una variable más relevante que ésa es la sensible subida de precios que ha aplicado Renfe respecto al obsoleto servicio anterior. Un viaje entre Madrid y Calatayud de ida y vuelta se ha encarecido casi el 50%, ya que hasta la apertura de la línea costaba algo más de 30 euros y ahora hay que pagar 49,6.

El Ministerio de Fomento y Renfe han justificado esa subida de precios por la reducción de los tiempos de viaje, que ronda el 45% respecto a los trenes antiguos, y la mejora en calidad y confort general del servicio, tanto por la utilización de nuevos trenes, como por la atención a bordo y la calidad de la marcha de los trenes sobre la vía.

De momento, para reactivar la demanda, Renfe ha iniciado una campaña publicitaria sobre el AVE. En concreto, sobre el trayecto Madrid-Zaragoza.

La línea en cifras

11 son los trenes por sentido que circulan entre Madrid y Lleida todos los días. Entre Madrid y Barcelona transitan un total de seis circulaciones.

55.600 es el porcentaje de ocupación bruta, es decir, el total de viajeros dividido por las plazas ofrecidas, en los AVE hasta el jueves.

77 son los viajeros del AVE desde el 11 de octubre.