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Entre el estancamiento y la suave desaceleración para lo que resta de año

El PIB ha crecido al 2,3% interanual en agosto, último mes para el que hay datos de los indicadores relevantes, según el indicador sintético mensual Eriste-Cinco Días. Este crecimiento es el mismo que en los cuatro meses anteriores y una décima menor que la prevista con datos hasta julio.

Nuestra estimación para lo que resta de año es que el PIB se mantenga creciendo en el rango del 2,2%-2,4%. En media para el 2003, su crecimiento se situaría en el entorno del 2,3%-2,4%. Barajamos un escenario de estancamiento en los ritmos de crecimiento o de suave aceleración. La culpa de esta incertidumbre la tienen los últimos datos de actividad e inversión, que parecen indicar un freno al optimismo del primer semestre.

En el conjunto de julio-agosto, los datos de producción industrial y de inversión en bienes de equipo han sido muy negativos y los de servicios no han sido buenos. Por su parte, los de consumo privado siguen acelerándose suavemente y los de construcción mantienen su crecimiento en línea con lo previsto, pero no terminan de contrarrestar la debilidad de los primeros. Esta conjunción de factores ha frenado de momento la suave aceleración que estaba experimentando el indicador mensual del PIB con datos a julio. Debemos esperar algunos datos más para decantarnos por el escenario más pesimista de estancamiento del crecimiento o, por el contrario, retomar la previsión de suave aceleración que barajábamos el mes anterior.

Estos síntomas de debilidad serán transitorios y pronto la inversión empresarial recuperará el crecimiento. Así, para 2004 prevemos que el PIB alcance un crecimiento del 2,8%, con la demanda interna acelerándose suavemente hasta el 3,4% y el sector exterior restando seis décimas al crecimiento.

La deuda de los hogares lastra el consumo

En 2004 no esperamos una aceleración del gasto de los consumidores (demasiada incertidumbre aún para unas familias tan endeudadas) y sí, en cambio, una tasa mayor en el crecimiento de la inversión en equipos y otros elementos de capital, que más que compensará la paulatina desaceleración de la inversión en construcción. De esta forma se logrará un mayor crecimiento de la demanda interna. La contribución del sector exterior irá mejorando suavemente. En el segundo semestre de este año restará al crecimiento del PIB dos décimas menos de lo que lo hizo en el primer semestre, y en 2004 restará otras dos décimas menos de lo que lo va a hacer en el conjunto de este año. La situación de las grandes economías de la eurozona y la fortaleza del euro no permiten esperar un mejor comportamiento de las exportaciones netas.