EDITORIAL

Seguridad para invertir en Irak

La reunión del sector privado paralela a la Conferencia de Donantes para Irak arrancó ayer en Madrid con una petición clara de las empresas españolas al Gobierno. Siguiendo el modelo estadounidense, el sector empresarial quiere salir beneficiado de la aportación española al proceso de reconstrucción iraquí. Los representantes de la CEOE han sido extraordinariamente claros al pedir que los 300 millones de dólares con que contribuirá España a la reconstrucción se destinen a financiar proyectos de las empresas españolas en el país. Es una demanda llena de lógica. Y más si se tiene en cuenta que la parte del león en Irak tendrá el destinatario que las autoridades de EE UU decidan, es decir, las compañías estadounidenses. No en vano han sido precisamente estadounidenses los empresarios que ayer en Madrid se mostraron más optimistas con respecto a las oportunidades de negocio que ofrece la posguerra en Irak.

Pero ni unos ni otros han podido obviar el verdadero problema para invertir en Irak: la inseguridad. Es el obstáculo fundamental que los empresarios -incluidos los estadounidenses- han destacado. Pero no sólo ellos. Desde los representantes del FMI hasta el presidente de la Media Luna Roja subrayaron que este factor dificulta la aplicación de los programas. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, apeló a la generosidad internacional, pero igualmente señaló la imprescindible mejora de las condiciones de seguridad. La ONG Médicos Sin Fronteras puso una elevada dosis de realismo y señaló que la fase que vive hoy Irak es de 'inestabilidad y no la de reconstrucción'. Es deber de la comunidad internacional, a través de la ONU, que esa ecuación se invierta.

La inversión y la inseguridad son, desde siempre, irreconciliables. Pero, además, la amplia representación de empresarios de todo el mundo que se reúne en Madrid destacó otros dos obstáculos a despejar: la identificación de proyectos y la garantía sobre las inversiones. Sólo así la reunión de Madrid servirá para que muchas palabras se transformen en hechos.