Unión Europea

Francia reta a Bruselas al rechazar recortes adicionales del gasto

Pocas horas después de que la Comisión Europea hiciera pública su lista de peticiones a Francia para recortar más su déficit en 2004 y donde se contiene un año adicional de gracia a París para cumplir con los requisitos del Pacto de Estabilidad, París lanzó un serio retó a Bruselas.

El Ministerio de Finanzas, que preside Francis Mer, publicó un comunicado en el que asegura que 'Francia no puede poner en riesgo el equilibrio global de su proyecto de Ley de Presupuestos mediante la adopción de nuevas medidas por 6.000 millones de euros. Esas decisiones desestabilizarían la economía'.

El duro comunicado contrasta con la benevolencia mostrada por el comisario de Economía, Pedro Solbes, en Estrasburgo, al admitir que, 'dada la economía, dados los esfuerzos necesarios, podría haber una contradicción entre la aplicación estricta del Pacto de Estabilidad y las circunstancias económicas y por esa razón damos un año adicional' a Francia para reducir su déficit.

Los 6.000 millones de euros en disputa representan la diferencia entre la reducción del déficit estructural prevista por París en los presupuestos para el próximo año (0,6% del PIB, medido según los parámetros de la Comisión, y 0,7%, según los cálculos franceses) y el recorte solicitado por Bruselas (1% del PIB en 2004 y el 0,5% en 2005).

El enfrentamiento entre París y Bruselas no termina aquí. La recomendación aprobada ayer por la Comisión necesita ahora el respaldo de los ministros de Economía de la zona euro, que deben aprobarla por mayoría cualificada (Francia no podrá votar) en la reunión del 3 y 4 de noviembre. La Comisión desea que los ministros concedan hasta el 15 de diciembre de plazo para que Francia dé una señal política de acatamiento de las instrucciones. Después, la Comisión quiere recibir un informe semestral de las autoridades francesas sobre la evolución presupuestaria.

Será para diciembre cuando la tensión se reanude, si Francia cumple con su amenaza de no proceder a recortes adicionales del gasto ni a subidas de impuestos para reducir el déficit.