Adquisición

Gamesa crecerá en aeronáutica con la adquisición de Icsa al grupo Masa

La próxima filial de la división aeronáutica de Gamesa aportará una cifra anual de negocio de quince millones de euros. Internacional de Composites (Icsa), con 300 empleados, tiene una fábrica en Toledo, donde ayer mismo negociaban los últimos términos de la operación los representantes de Gamesa y del grupo Mecanizaciones Aeronáuticas (Masa), propietario de Icsa.

Esta corporación de Agoncillo (La Rioja) compró esta empresa hace años a Santa Bárbara, y ahora se desprende de ella, con la intención además de dar cabida en el capital a Caja Castilla-La Mancha. La entidad financiera quiere seguir de cerca la evolución de una de las principales industrias de su zona. Gamesa comprará la mayoría de los títulos de Icsa y la caja de ahorros entrará como accionista minoritario.

Icsa consigue la mayor parte de su negocio con la producción de piezas en materiales compuestos para aeronáutica, aunque también trabaja para los sectores de defensa y telefonía móvil.

GAMESA 16,98 -4,42%

El presidente del grupo Gamesa, Alfonso Basagoiti, ya advirtió en la junta de accionistas celebrada en mayo pasado que los responsables de la corporación alavesa apostaban por el crecimiento en aeronáutica a través de la compra de empresas, pese a que el sector no prevé recuperarse hasta 2005.

Gamesa quiere estar bien posicionada para cuando llegue el cambio. Un mes después de las palabras de Basagoiti, la compañía participada por IBV compraba el 100% de NMF Europa, la filial aeronáutica en España de la multinacional canadiense NMF. Por un millón de euros integraba en su estructura la fábrica en Tarazona (Zaragoza) de su nueva participada. El centro es uno de los proveedores del propio grupo vasco, que así optimiza sus costes.

A nivel de grupo, la base de negocio de Gamesa es la energía, sobre todo la eólica. La industria aeronáutica sólo aporta una quinta parte de las ventas. Gamesa no presentará hoy documentación alguna para optar a la compra de las acciones de SEPI en ITP, el fabricante vasco de componentes para motores aeronáuticos. Esos dos protagonistas, junto a Sener, Gamesa y Rolls Royce, fracasaron con Alerion, el intento de crear un grupo del sector.

Una estrategia sin ITP, que mira a Bolsa y deja en el olvido a Alerion

Gamesa no presentará hoy la documentación requerida por SEPI para optar a la compra de las acciones del grupo estatal en la industria aeronáutica ITP. Se queda fuera de esta privatización por voluntad propia.

La salida a Bolsa de su negocio aeronáutico es uno de los objetivos a cuatro o cinco años del grupo que gestiona Ignacio López-Gandásegui, que tuvo su propio estreno en el parqué en 2000 y con considerable éxito.

El proyecto Alerion se va al baúl de los recuerdos. En Gamesa no quieren recordar el fallido intento con SEPI, Sener y Rolls Royce para crear un líder nacional en aeronáutica, a partir de los activos de la propia Gamesa y de ITP, participada por los otros tres citados.

Duplicar el tamaño de su negocio aeronáutico en el próximo lustro es el reto de Gamesa para poder realizar una salida a Bolsa con garantías. Operaciones como la compra de Icsa se explican por este motivo. Gamesa Aeronáutica facturó 237 millones en 2002, un 25% menos.

En 2003 el grupo vasco confía que el negocio de las alas de aporte un beneficio neto de 20 millones, similar al de 2002.