NYSE

Los vicepresidentes de la Bolsa de Nueva York ganan 28 millones de dólares

La publicación de los incentivos que perciben los vicepresidentes del mercado neoyorquino, Robert Britz y Catherine Kinney, amenaza con cobrarse la cabeza de los que hace sólo un mes eran los delfines del dimisionario Richard Grasso.

Los dos vicepresidentes de la Bolsa de Nueva York (NYSE), Robert Britz y Catherine Kinney, recibirán 28 millones de dólares cada uno entre retribuciones atrasadas y bonificaciones garantizadas, según informó ayer la agencia Bloomberg, que cita una fuente anónima. Las abultadas prebendas pactadas para los dos responsables están integradas en el plan de compensación para ejecutivos que fue aprobado por el consejo de gobierno en 1998.

Se trata del último eslabón conocido de una cadena de salarios abultados por incentivos de dudosa justificación que comenzó con la revelación en septiembre de que Grasso cobraría 140 millones de dólares a través del plan de compensación.

A la dimisión de Grasso el pasado 17 de septiembre, se han sumado después las renuncias de otros cinco altos directivos del NYSE; entre ellos, el máximo responsable del comité de gobierno creado para analizar las reformas que precisa el mercado, Carl McCall. Britz y Kinney se suman ahora a la lista de cargos en la cuerda floja, mientras los grandes fondos de pensiones estadounidenses presionan para que los 27 miembros del consejo dimitan en bloque.

Britz y Kinney ya recibieron en 2002 un incentivo de 2,3 millones de dólares

El presidente interino del NYSE, John Reed, ya había advertido la semana pasada que 'había una pauta similar' a la de Grasso en los incentivos que Britz y Kinney cobran por sus servicios al mercado neoyorquino. El propio Reed confesó a los representantes de los inversores institucionales que no se iban a alegrar cuando se hicieran públicos los datos sobre las compensaciones de los dos ejecutivos en cuestión.

La pareja de vicepresidentes fue promocionada por Grasso en enero de 2002 y un mes después recibieron cada uno un pago de compensación de 2,3 millones de dólares. El ex presidente del NYSE recomendó a la junta de gobierno en febrero de este año que los dos ejecutivos que ahora están en la picota fueran recompensados con incentivos en forma de un bono de 1,97 millones de dólares y otros 983.000 dólares en retribuciones diferidas. Estas generosas remuneraciones no fueron conocidas hasta el mes pasado, cuando se publicaron las minutas del comité de compensaciones.

Britz y Kinney, de 52 y 51 años, aún no han podido acceder a la totalidad de incentivos y beneficios en las pensiones, ya que el plan de compensaciones fija entre los 55 y los 60 años la edad a la que los ejecutivos pueden obtener el paquete completo.