Anticorrupción

La Audiencia imputa a los Benjumea en el 'caso Xfera'

El juzgado número 4 de la Audiencia Nacional ha admitido a trámite la querella presentada el pasado 27 de septiembre por el fiscal Anticorrupción David Martínez Madero contra cuatro miembros del consejo de administración de Abengoa, acusados de administración desleal y falseamiento de cuentas en relación con la compra del 3,7% de Xfera por 25 millones de euros a una sociedad instrumental controlada por los propios consejeros de Abengoa.

El primer paso lo dio la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Su comité ejecutivo decidió el pasado 6 de febrero remitir a la fiscalía los datos recabados sobre la operación. El fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, trasladó la denuncia de la CNMV a la Fiscalía Anticorrupción, que ha estado investigando los hechos durante seis meses. Su querella ha sido admitida a trámite por la Audiencia Nacional y el juez Fernando Andreu ha citado a los cuatro imputados para que presten declaración como imputados el 4 y 5 de noviembre, y les ha requerido que presenten fianza por 25 millones de euros bajo amenaza de embargar sus bienes.

El fiscal considera que Felipe Benjumea Llorente, Francisco Javier Benjumea Llorente, José Joaquín Abaurre Llorente y José Luis Aya Abaurre han incurrido en delito por la venta del 3,7% de Xfera Móviles por Inversión Corporativa (sociedad instrumental de los Benjumea y accionista mayoritario de Abengoa con un 55% del capital) a la propia Abengoa el 31 de diciembre de 2002.

La historia comenzó en junio de 2000, cuando el consejo de Abengoa decidió que Inversión Corporativa (IC), que no cotiza en Bolsa, corriera con los riesgos de la compra de ese porcentaje de acciones de Xfera. El 9 de octubre del mismo año, Abengoa decidió 'recibir y aceptar de IC una opción de compra' sobre esas acciones.

25 millones de euros

Con la caída del potencial mercado de la nueva tecnología UMTS, la valoración de Xfera cayó en picado. Lo que parecía un negocio de pingües perspectivas se convirtió, dos años después, en todo lo contrario. Sin embargo, el 31 de diciembre de 2002, pese a que Xfera no había desarrollado planes de inversión, ni había entrado en servicio ni tampoco había concretado su lanzamiento comercial, Abengoa ejerció la opción de compra por el 3,7% de Xfera.

Abengoa pagó un total de 25 millones de euros por el 3,7% de Xfera, lo que suponía valorar en 673 millones una compañía cuyo valor podía ser nulo o incluso negativo, según los analistas y la propia fiscalía, provocando un perjuicio por ese importe.

El escrito de la fiscalía señala que, desde el inicio de la operación en 2000, Abengoa y los querellados ya estaban incurriendo en un conflicto de intereses entre la firma y su accionista mayoritario IC.

De esta manera, afirma la fiscalía, los querellados obviaban 'de modo consciente el palmario conflicto de intereses que en esta operación generaba el hecho de ostentar simultáneamente la condición de administradores' del accionista mayoritario (IC) y de la sociedad cotizada (Abengoa).

Intereses de la operación

El asesoramiento de Garrigues

La operación de compra del 3,7% de Xfera comenzó a diseñarse en octubre de 2000 y ya entonces estaba teñida de polémica. En ese momento, Abengoa e IC firmaron la opción de compraventa, que nunca figuró en documentación oficial alguna de la sociedad cotizada. Cuando fue requerida por la CNMV, Abengoa esgrimió un informe de Garrigues & Andersen que cubría su posición.

La opción se diseñó para ganar más
Al final, las cosas no salieron según lo previsto, pero la operación diseñada por IC y Abengoa estaba hecha para ganar más. La opción de compraventa establecía que los Benjumea ganarían hasta 45 millones con la venta de su parte de Xfera. El fiasco del UMTS llevó a cambiar las condiciones e IC se conformó con recuperar lo invertido. No hubo plusvalías para los Benjumea.

Los auditores se cubren las espaldas

Abengoa tenía que justificar el pago de 25 millones por el 3,7% Xfera y lo hizo apelando a los servicios que, como socio, le iba a facturar. Esta poco usual forma de contabilización fue avalada por los auditores, pero no sin antes cubrirse las espaldas. PricewaterhouseCoopers envió una carta a Abengoa avisando de que haría 'especial seguimiento' de su inversión en Xfera.

Los analistas dan un valor cero

Los analistas, los compañeros de Abengoa en el capital de Xfera y Vivendi disienten de los Benjumea en su valoración de la operadora. Los expertos bursátiles -Merrill Lynch, Morgan Stanley o Société Générale- le otorgan un valor cero o incluso negativo. Todos los accionistas de Xfera han limpiado el valor de su participación y Vivendi se contentó con vender la suya por un euro.

La acusación

'Al tiempo de autorizar dicha compra, los administradores de Abengoa no sólo realizaron una operación estrepitosamente alejada del riesgo de pérdida permisible en toda gestión empresarial, sino que fueron del todo conscientes de que el valor asignado por el mercado a las acciones de Xfera -en el mejor de los casos- era cero o incluso negativo, como resultaba del gravamen que ellos mismos habían constituido sobre dichos títulos. Así pues, y en abierta ruptura de la fidelidad debida a la mercantil Abengoa, con la sola mira de obtener un beneficio para la mercantil Inversión Corporativa IC, los querellados contrajeron al margen del conocimiento, control y supervisión de sus principales -fundamentalmente los accionistas minoritarios- e incluso de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, unos vínculos jurídicos que le han causado a Abengoa un perjuicio patrimonial valorado en 25.000.000 de euros, lo que sería constitutivo de un delito societario de administración desleal, previsto en el artículo 295 del Código Penal'.