EDITORIAL

Las barreras al comercio

Bruselas está firmemente decidida a acabar con la actual inflación de normas regionales que, en acertada opinión del comisario Frits Bolkestein y su equipo, constituyen un serio obstáculo para armonizar el comercio en el territorio de la UE y, por extensión, al desarrollo de un auténtico mercado interior. No extraña, pues, que la Comisión Europea aproveche la directiva en marcha sobre prácticas comerciales desleales para obligar a una simplificación de la dispersa normativa actual derivada de los procesos de descentralización en los Estados miembros.

El loable objetivo que persigue la Comisión es doble. Por un lado, eliminar la inseguridad jurídica en las empresas a la hora de decidir su instalación en cada uno de los territorios de la Unión. Y, por otro, dinamizar una actividad afectada por multitud de normas restrictivas que, como ha demostrado la experiencia, perjudican esencialmente a los consumidores y al empleo.