Divisas

La caída del dólar vuelve a agitar las Bolsas

Apenas dos días han necesitado las Bolsas para olvidar el buen dato de paro en Estados Unidos. Pese a la inesperada creación de empleo en EE UU, el dólar cayó ayer a los niveles más bajos frente al euro en tres meses, y a mínimo de tres años frente al yen. Las Bolsas volvieron a sufrir, como en las últimas semanas, la presión monetaria, y sólo una leve mejoría de Wall Street en las últimas horas de negociación salvó la sesión del Ibex, que terminó la tanda con una caída de 0,1 puntos, el 0,001%.

Otros mercados europeos con más peso del sector exportador lo pasaron peor, y el Euro Stoxx 50 perdió el 0,82%, mientras Alemania se dejaba un 1,44%.

La sesión pintaba peor por la mañana, cuando cada euro se cambiaba a 1,18 dólares en los mercados internacionales, aunque a última hora de la tarde la cotización había pasado al 1,176. En los dos últimos días ha perdido un 1,62% frente al euro, con lo que ha borrado la recuperación marcada tras el dato de paro del viernes (un 0,99%).

Junto a la caída del dólar, el petróleo se ha erigido en las últimas sesiones como un segundo factor de riesgo para las Bolsas. Un 8,6% se ha encarecido cada barril de petróleo brent en las últimas siete sesiones. La flaqueza del dólar mitiga en parte el encarecimiento del precio de la energía, pues se paga en dólares. Pero el crudo no deja de inquietar a los expertos.

Los valores teóricamente más afectados por un crudo más caro son aquellos que, como las líneas aéreas, son grandes consumidores. Pero Iberia cerró la sesión con alza del 0,61%.

Los expertos: Opiniones discrepantes en la banca de inversión merrill lynchschrodersjp morganmorgan stanley

Los analistas no se ponen de acuerdo a la hora de leer la situación actual de los mercados. Superada la primera etapa de la recuperación, unos apuestan por su continuidad y otros aconsejan guardar la ropa, al menos por un tiempo, mientras queda claro hasta qué punto las economías, sobre todo la estadounidense, han superado o no la crisis de los últimos años.

MERRILL LYNCH: Cautela. El banco considera que el escenario bursátil actual invita a la prudencia. Tres son las razones: el optimismo reinante en la renta variable, donde los gestores han reducido significativamente sus niveles de liquidez; la caída del dólar, y los últimos datos económicos de Estados Unidos, que, según sus economistas, han defraudado el 80% de las ocasiones.

SCHRODERS: Renta variable. La gestora de inversiones recomienda apostar por la renta variable europea como uno de los sectores que va a tener un mejor desarrollo en 2004. En su cartera de fondos, la compañía está sobreponderando valores industriales, de telecomunicaciones y de bienes de consumo. Schroders cree que los tecnológicos y las empresas de servicios tienen poco potencial de crecimiento.

JP MORGAN: Las recientes caídas en los mercados bursátiles se deben atribuir, según JP Morgan, más a la preocupación por el crecimiento de Estados Unidos que a la caída de la divisa que, a juicio de estos analistas, es positiva para los mercados. Estas preocupaciones no están justificadas, por lo que JP Morgan se declara optimista. Prefiere, no obstante, acciones estadounidenses.

MORGAN STANLEY: Complicaciones. Aunque la entidad no se muestra pesimista, aconseja a los inversores una postura prudente ante las mayores probabilidades de una sorpresa negativa, ya sea por el lado del crecimiento económico, por el de los beneficios o por el del dólar. La menor aversión al riesgo de los mercados provoca esta situación de mayor sensibilidad. Aconsejan sectores más defensivos.

Alzas en los tipos a largo plazo

La deuda pública europea y estadounidense ha retomado la senda bajista en precios y alcista en rentabilidades que inició a principios de verano. Los tipos de interés a largo plazo ya marcaron una fuerte subida el pasado viernes, gracias al dato de desempleo estadounidense, que dio argumentos a los analistas que apuestan por la recuperación. Un mayor dinamismo económico equivale a mayores tipos de interés y, en teoría, mayor inflación, por lo que la creación de empleo tiró al alza de los tipos largos. De este modo, el tipo de interés de la deuda a 10 años estadounidense está en el 4,259%, y el del bono español, en el 4,222%.

Los bonos estadounidenses se encuentran en una encrucijada, pues las perspectivas de debilidad económica tiran a la baja de los tipos de interés. Pero estas mismas perspectivas provocan un debilitamiento del dólar que puede generar repatriaciones de capital de inversores asiáticos y, por tanto, caídas en el precio de los bonos y subidas en el tipo de interés de esta deuda.