Ricardo Fornesa

"No es correcto que se nos exija más que a los bancos"

Tiene fama de trabajador incansable y reconoce que su único hobby es trabajar. Muchos creen que goza de una memoria prodigiosa, fruto de su pasado como opositor, pero él asegura que simplemente aprovecha toda su memoria para almacenar datos relacionados con su trabajo. Tras llevar las riendas de Aguas de Barcelona durante más de dos décadas, Ricardo Fornesa asumió las riendas de La Caixa en un momento en el que se está dirimiendo el futuro de la industria con normas como la Ley Financiera y la de Transparencia. Y está convencido de que hay puntos en esta última que son manifiestamente mejorables.

Pregunta. El vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Rodrigo Rato, dijo en una entrevista a Cinco Días que el Gobierno ha hecho un inmenso favor a las cajas al situarlas en la vanguardia de la transparencia. ¿Opina lo mismo?

Respuesta. Todos queremos ser transparentes. Lo que nos puede preocupar es la asimetría, nada más. Lo que no es correcto es que tengamos mayores obligaciones de transparencia que los bancos, sobre todo en la exigencia de difundir los créditos a las corporaciones, porque son créditos controlados e intervenidos por el Tribunal de Cuentas entre los propios partidos políticos. La transparencia viene definida por la propia composición de los órganos de gobierno de las cajas, porque sus órganos de control están formados por distintos partidos políticos y, además, tienen representación sindical y de diversas instituciones. No es un grupo que representa al capital y está cohesionado en una dirección única, sino gente con criterios dispares y, por lo tanto, el secretismo es absurdo. Es algo que no se da.

'La caja está en un proceso de reordenación de sus inversiones. Estamos dispuestos a invertir en empresas de tamaño medio, pero por tiempo limitado para impusar su crecimiento'

'Todavía estamos valorando la repercusión de las nuevas normas de contabilidad en nuestra cartera de valores industriales'

P. ¿Se está negociando con los grupos políticos para cambiar algunos puntos de la Ley de Transparencia?

R. La CECA está insistiendo en aclarar algunos aspectos, como, por ejemplo, la composición de las comisiones de inversión para que estén integradas por miembros internos de la caja, que sean consejeros, y que no sean externos. Eso ya se deduce de la ley, pero sería útil hacer una aclaración confirmatoria.

P. ¿Existe temor a que la Generalitat quiera nombrar a un representante para formar parte de esa comisión?

R. Alguno puede pensar que es un planteamiento impropio para la composición de las comisiones.

P. ¿Y alguno lo ha pensado?

R. No lo sé. Es posible, y por eso merece la pena clarificarlo.

P. ¿La nueva Ley catalana de Cajas puso punto y final a la tradicional independencia de estas entidades?

R. No ha habido cambios sustanciales. La Generalitat ha mantenido pleno respeto a la independencia de las cajas catalanas. Las opiniones que han surgido afirmando lo contrario se derivan del cambio de presidente, porque por lo demás no ha habido más modificaciones. Se establecieron los criterios de permanencia y se puede estar o no de acuerdo con ellos. Fijar la permanencia de un presidente o consejero en 20 años contando hacia atrás, cuando la ley actual fija el límite en 12 años no es ninguna exageración. Recordemos que las cajas no son sociedades de capital, donde el propio capital representado puede decidir lo que más le convenga. En las cajas no hay un patrimonio dominante, y por lo tanto parece bastante lógico que se fije un límite de permanencia en los cargos.

P. ¿Qué pasará tras las elecciones en Cataluña? ¿Afectaría a la caja una hipotética alianza entre el Partido Socialista en Cataluña con ERC?.

R. No creo que pase nada. Tengo el convencimiento de los electores decidirán y votarán lo que es más conveniente para el país. Y la obligación de las instituciones será adaptarnos. Lo hemos hecho siempre y así hemos de seguir. Además, no dudo que en el tema de las cajas se va a respetar su independencia.

P. ¿En La Caixa podría darse un pacto como el de Caja Madrid, un partido político con un sindicato, que al final inclinase la balanza para elegir a un presidente u otro?.

R. Según los pactos que sean, pero en La Caixa no tendría la mayoría. Hay que tener en cuenta que La Caixa no es una caja de fundación pública. En cualquier caso, cualquier persona o grupo tiene derecho a aliarse si esto le da la mayoría. Estoy de acuerdo con las votaciones.

P. Un cambio político en Cataluña ¿podría provocar inestabilidad en los órganos de gobierno de las cajas?

R. Nos olvidamos de que hay cajas de fundación pública, como es Caja Madrid o Caixa Catalunya. De la misma manera que ocurriría con una sociedad pública, las modificaciones que existen dentro de la Administración le pueden influir de forma más directa y no tiene nada de particular. Las cajas de fundación pública tienen esa peculiaridad y eso no cambia las cosas. Caja Madrid es la segunda y Caixa Catalunya es la tercera, son públicas y funcionan estupendamente. En momentos de cambio político pueden tener esta peculiaridad, pero no afecta a su gestión o la marcha del negocio. Simplemente están influidas más que una caja o una fundación privada.

P. ¿Están satisfechos con la reglamentación de las cuotas participativas?

R. Creo que están reguladas desde un planteamiento correcto para hacer algo en el futuro. Lo que pasa es que el sentido de oportunidad para su aplicación no es el mismo ni en todas las cajas ni en todas las zonas. En algunas zonas el dispositivo para su aplicación puede estar más próximo y en otros no tanto.

P. Y La Caixa ¿se han planteado emitir cuotas participativas?

R. No nos lo hemos planteado en un futuro próximo. En este momento tenemos una situación correcta de recursos propios. Nuestros recursos propios exceden de lo mínimo exigido que es un 8% y la caja tiene un coeficiente de garantía del 13%, por lo tanto superamos ampliamente las exigencias de coeficiente. Recordemos que la servidumbre de las cajas es que no podemos crecer como normalmente lo hacen las otras entidades, que se expansionan mediante ampliaciones de capital. Nosotros no lo podemos hacer. Este es un mundo de equilibrios. Por una parte, es cierto que no se puede comprar una caja, pero tenemos otras limitaciones.

P. ¿Han concluído ya el estudio sobre la influencia de Basilea II y las nuevas normas contables internacionales (IAS) en La Caixa y en su cartera industrial?

R. El estudio intenta valorar en qué consiste una presencia que influya en la gestión de la sociedad, y esto no se ha valorado. Está en camino de valorarse y estamos pendiente de esto. Pero indudablemente la definición de estos conceptos influirá en la reordenación y permanencia de las carteras de valores. Lo que estamos valorando que es lo que ocurre en la situación actual y qué ocurriría con las normativas IAS llevadas a su máximo límite.

P. ¿Es la colocación del 5% de Endesa el primer efecto de estos cambios en la cartera industrial?

R. Es una operación pendiente y que responde a cierta incompatibilidad, hasta el punto que se ha evitado la presencia en sus órganos de gobierno. Esta operación no tenía nada que ver con las IAS, es anterior a la misma.

P. En Banco Sabadell tienen también una participación significativa del 15% con opción al 20%, pero no participan en su gestión...

R. No solamente está el problema de las IAS, también está toda la problemática de las cajas en los bancos. En este momento creo que las autoridades económicas también lo están considerando y habrá que ver como se define finalmente. Pero este tema no es sólo de Caixa y el Sabadell. Ha habido posibles operaciones de cajas respecto de bancos que están en venta y están en la misma situación. Por eso creo que este tema está en camino de definición.

P. Entonces sigue mal visto que las cajas compren banco...

R. Al menos eso comentan los periódicos. Parece que hay ciertas limitaciones por parte del Banco de España a estas operaciones. La idea de la limitación en la definición de estas operaciones parece que no está suficientemente decantada. Creemos que se puede adoptar una decisión definitiva en un sentido u otro.

P. Hace unos años se planteó que Caixaholding podría salir a Bolsa. ¿Sigue abierta esa posibilidad?

R. De momento, el planteamiento sigue igual. Caixaholding podría salir a Bolsa pero no sale. No hay ningún plan en este sentido. Reordenar la cartera industrial es un paso previo necesario.

P. ¿Y qué cambios podemos esperar en el holding industrial?

R. Estamos en proceso de reordenación, en la que tendrán influencia las determinaciones finales del IAS y la presencia de una sociedad de capital y desarrollo que es la que ha empezado a invertir en algunas empresas catalanas como Panrico y Caprabo. Estamos en disposición de invertir en empresas de tamaño medio, pero por tiempo limitado para impulsar su crecimiento.

P. Tras el fracaso de la opa de Gas Natural sobre Iberdrola, ¿qué tal siguen las relaciones con el BBVA?

R. Son correctas. No creo que haya habido ningún enfriamiento en nuestras relaciones. Me sorprende la pregunta porque las relaciones han sido siempre muy correctas.

P. ¿Y con Repsol?

R. Lo mismo. Se ha trazado una línea de negociaciones correctas. Nunca existió una pérdida en la relación, sino una discrepancia de objetivos. Una discrepancia que se decantó de la forma que todos conocemos. Tras una situación así lo normal es reordenar el programa, que es lo que se ha hecho. Sin ninguna nube.

P. ¿Por qué fue imposible aquella opa?

R. Porque existe un organismo como la CNE que puede opinar y tiene derecho a ello, que tiene en cuenta intereses nacionales. La Caixa, como accionista de Gas Natural, simplemente acata las decisiones de la Administración, como hizo siempre. La Administración utiliza criterios de oportunidad estratégicos con los que a veces no coincidimos, pero eso no significa que no los respetemos.

P. ¿Llegará el momento en el que una opa prospere o no en función de la respuesta del mercado y no del Gobierno?

R. Tratándose del sector energético, siempre habrá que pasar por el dictamen de la Comisión Nacional. En los ámbitos regulados es siempre posible que exista esta presencia. Simplemente hay que aceptar el imperio de la ley.

P. ¿Debería cambiar la ley?

R. Siempre he sido partidario de la mayor liberalización y la mayor privatización. Pero lo que es evidente es que, en cuanto se entra por el camino de la privatización, es inevitable un control importante de la Administración. Soy partidario de la privatización con control.

P. Cuando llegó a la presidencia dijo que el tándem Fainé-Brufau funcionaba muy bien. ¿Sigue pensando igual?

R. Yo - Pienso que son dos personajes fuera de serie y que lo han demostrado en reiteradas ocasiones. Y creo que están en una situación satisfactoria, con competencias absolutamente definidas, con competencias comunes perfectamente bien coordinadas.

P. ¿Es Fainé el delfín de Fornesa?

R. ¿Delfín de qué? Fainé es el director general, está al nivel máximo de las funciones ejecutivas de la caja. ¿Es que ya me queréis echar?

P. Nada más lejos... Como inversor institucional de Telefónica, ¿qué le ha parecido la marcha de Abril-Martorell?

R. Ese es un tema interno de Telefónica y no tengo nada que opinar.

P. Pero cuando se produce el relevo de Villalonga el núcleo duro apostó por la figura del consejero delegado...

R. Vivimos en un mundo en cambio y mutación permanente, y en el mundo de la empresa esto es incluso más dinámico. Lo normal es que surjan cambios de éstos. Es un asunto interno de la compañía. A veces se ha querido dar mucha más significación a un personaje que a una organización, porque estos cambios han pasado en muchas otras empresas y han desatado mucho menos interés.

P. Como financiero, ¿cree que los mecanismos de supervisión han funcionado bien en el 'caso Eurobank?

R. Creo que han funcionado correctamente. Lo que ocurre es que a todos nos cuesta creer que cuando se produce una desviación, y no puedo valorar la desviación de Eurobank porque tampoco la conozco a fondo, todos creemos que cuando ocurre algo así se tiene que arreglar. Y que si no se ha arreglado tiene que haber un culpable. Hay una obsesión por buscar culpables, y a menudo son sólo consecuencia del propio proceso de los riesgos que se asumen en una actividad empresarial. Hay limitaciones a la intervención, limitaciones a las autoridades que no facilitan que las cosas se hagan de otra manera.

'Aguas todavía no tiene una dimensión óptima'

Ricardo Fornesa está orgulloso de la transformación producida en Aguas de Barcelona (Agbar), en la que se ha pasado de 15,03 millones de euros de una facturación a 3.005 millones. 'No está en el Ibex porque no es un valor muy líquido debido a la concentración de su accionariado. Si estuviese, ocuparía aproximadamente el puesto 25 por capitalización bursátil'.

Fornesa asegura que la compañía tiene ahora 'beneficios, menor endeudamiento y solvencia acreditada. Y un programa de inversión muy importante'. A pesar de ello, asegura que en Aguas no estamos 'ansiosos por encontrar alguna empresa' para fusionarse. Reconoce, no obstante, que son 'conscientes de que la dimensión de Aguas no es la óptima. Por tanto, comprar o fusionarse sería una buena solución, cómoda y útil, pero no resulta nada fácil. Para fusionarse necesitas empresas afines en la actividad y proporcionales en el tamaño'.