Política

Zapatero aparca la reforma fiscal como gancho electoral y apoya el déficit cero

Ni tipo único para el IRPF ni rebaja de impuestos. El PSOE concurrirá a las elecciones de marzo con la promesa de contener la presión fiscal y de elevar los gastos sociales, aceptando la política de estabilidad presupuestaria puesta en marcha desde el Gobierno.

El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, quiso adelantarse dos días a la presentación de los Presupuestos Generales del Estado de 2004 utilizando como golpe de efecto la exposición de unas cuentas alternativas a las del Gobierno en las que se fija como prioridad el aumento del gasto social y de la inversión en investigación, justicia y seguridad ciudadana.

La propuesta ha sido coordinada por el profesor Miguel Sebastián y su presentación fue escenificada ayer en el Congreso de los Diputados por el propio Zapatero, acompañado de los diputados que integran las Comisiones de Economía y Presupuestos. A la izquierda del secretario general se sentó el responsable de la secretaría de economía del PSOE, Jordi Sevilla, el primero en proponer en mayo de 2001 un tipo único para el impuesto sobre la renta y en cuestionar la política de estabilidad presupuestaria seguida por el Gobierno del PP.

Ninguno de estos criterios serán mantenidos por Zapatero en la confrontación electoral de marzo. De esta manera, la reforma fiscal que en mayo del año pasado terminó de esbozar un grupo de expertos por encargo del PSOE con el objetivo de alcanzar un modelo impositivo más equitativo queda orillada de momento, aunque la meta a medio plazo, mantuvo ayer Zapatero, sigue siendo lograr un sistema tributario más justo que incentive el ahorro y la inversión.

En el documento de trabajo preparado por el PSOE se explica que el déficit tecnológico y de productividad, sumado al escaso ahorro doméstico, impide ahora una rebaja de impuestos. Por eso el compromiso de Zapatero a corto plazo se limita a contener la presión fiscal, situada en torno al 39% del PIB para el conjunto de las Administraciones públicas. Sólo a medio plazo consideraría 'la desaparición de algunos impuestos y mejorar otros'.

El abandono de la reforma fiscal como bandera electoral obedece, en su vertiente más política, a la polémica que generó dentro del PSOE la propuesta de tipo único lanzada por Sevilla, vista con creciente recelo por el sector guerrista y también por antiguos responsables de Hacienda, como el todavía diputado José Borrell.

Un tipo único polémico

Según fuentes socialistas, la propuesta fiscal elaborada por técnicos cercanos al PSOE hace casi año y medio, pese a ser muy abierta y admitir todo tipo de matices, amenazaba con convertir la elaboración de la oferta electoral en un motivo más de disputa entre los diversos sectores del partido, en un momento en el que Zapatero está necesitado, ante todo, de unidad interna.

La alternativa presupuestaria presentada ayer en los prolegómenos de la consulta electoral de marzo implica un cambio de calado en la concepción de la política económica por parte del primer partido de la oposición, teniendo en cuenta que la cohesión social y la política de redistribución de la renta ya no se cimentaría sobre el modelo fiscal, sino a partir de las prioridades y de la gestión del gasto público, rompiendo de esta forma con el discurso económico clásico defendido por el Partido Socialista.

Zapatero apostó ayer por un aumento del gasto social del 7,2% para 2004, con especial atención para las pensiones, que crecerían el 6,9%, el fomento del empleo, un 9%, y la dotación para sanidad, educación y vivienda, con aumentos de entre el 5,7% y el 11,8%. En casi todos los casos, estos porcentajes se aproximan a los que el Gobierno anunciará el viernes.

En la nueva apuesta del PSOE por una política de déficit cero 'sin dogmatismos', Zapatero ve margen de maniobra suficiente para reorientar en 2004 otras partidas de gasto público, pese a que en cifras globales éste no pueda crecer más allá del 4,2%. En sus presupuestos alternativos defiende como prioridad el aumento en casi un 27% de la inversión en investigación, un 15,5% más para justicia y el 13,7% más para combatir la inseguridad ciudadana.

La puesta en escena de Zapatero en el Congreso originó división de opiniones en su grupo. Hay diputados que opinan que la oferta electoral del partido se decanta hacia posiciones limítrofes con las del PP en política económica sin el correspondiente debate interno y tampoco faltan los que se felicitan por el hecho de que Zapatero esté intentando recuperar la iniciativa después del caso Tamayo.

Sevilla, al líder socialista: 'Se te nota todavía inseguro'

Ni Zapatero ni Sevilla se percataron al final del acto de que los micrófonos seguían abiertos. Este último comentó al primero: 'Se te nota todavía inseguro. Has cometido un par de errores, como decir que incrementa la progresividad del sistema en el tema fiscal cuando en realidad lo que incrementa es la regresividad..., pero son chorradas'.

La transcripción de la agencia Efe añade que Sevilla le comentó a Zapatero que con 'dos tardes' tendría suficiente para 'lo que tú necesitas saber para esto'.

En esa conversación, Sevilla añade que prefiere que le sustituya Zapatero y no 'Miguel', en referencia al asesor económico recientemente fichado por los socialistas, Miguel Sebastián, a lo que Zapatero responde: '¡qué cosas dices!'.

También se puede escuchar al portavoz parlamentario, Jesús Caldera, anunciar que 'la vamos a liar' con el Pacto de Toledo.