Asamblea del FMI

La cumbre del FMI arranca en Dubai sin protestas

Numerosas voces se sumaron ayer a las cautelas lanzadas por el director gerente del (FMI), Horst Köhler, respecto a las perspectivas de la economía mundial. En los días previos a la asamblea, Köhler recalcó los serios riesgos que amenazan la actual recuperación económica, por lo que exigió una vigilancia redoblada por parte de las instituciones y políticas económicas decididas que apoyen el crecimiento.

'Alcanzar una recuperación mundial, y la vuelta a un crecimiento global sostenido y sólido en particular, requiere ampliar nuestra atención desde las exigencias a corto plazo a los serios problemas que siguen afrontando nuestras economías', volvió a insistir ayer en clara alusión al aumento de los déficit. El número uno del organismo también reiteró su llamamiento a la flexibilización de los tipos de cambio.

El presidente del Bundesbank, Ernst Welteke, advirtió a los representantes de los Gobiernos que el camino de la actual reactivación resulta desconocido para todos, con la inflación y los tipos de interés a los niveles más bajos en décadas.

'Se deben evitar nuevas burbujas. Ahí, los bancos centrales deben estar muy vigilantes', dijo. Esa vigilancia no incluye, para el Banco Central Europeo (BCE), una nueva rebaja de tipos a corto plazo, según especificó el también consejero del BCE.

Para el secretario del Tesoro de EE UU, John Snow, los riesgos son otros. A su juicio, es dañino que la economía mundial apoye todo su crecimiento sobre el consumo de los estadounidenses. Es decir, que los demás países basan su crecimiento sólo en las exportaciones y deben impulsar sus demandas internas.

'Hay una coincidencia creciente de que especialmente las grandes economías del mundo necesitan poner su atención en un crecimiento liderado por la demanda interna y, para ello, tomar medidas para aplicar reformas que permitan un crecimiento sostenido', dijo Snow.

En esa línea, el ministro de Finanzas británico, Gordon Brown, urgió un plan de reformas en Europa, que pasa por reforzar los incentivos al empleo, el impulso a la inversión y la promoción de la competitividad.

El lastre europeo

Lo cierto es que Europa ha puesto sus esperanzas de recuperación en el tirón de la demanda estadounidense, pese a lo cual se encuentra al borde de la recesión.

La reciente subida del euro, tras el comunicado del pasado sábado del grupo de los siete países más industrializados (G-7) en el que instaba a flexibilizar los tipos de cambio, hizo saltar el lunes las alarmas entre las compañías exportadoras europeas. Pero para las empresas alemanas el tema no resulta tan preocupante.

El presidente de la Asociación de Exportadores Alemana (BGA), Anton Börner, confiaba ayer en que el euro no supere el cambio de 1,2 dólares y que, hasta entonces, la situación 'no resulta preocupante ni nada que no hubiéramos previsto'.

La petición de Snow tiene un claro reflejo en la situación europea. Los últimos datos relativos al comportamiento del consumo en la zona arrojan un peor comportamiento en dos de sus principales economías.

El gasto de los consumidores franceses cayó un 2,7% en agosto, lo que supone la mayor caída desde noviembre de 1996. Francia se encuentra al borde de la recesión tras registrar un trimestre de crecimiento negativo.

En Italia, ya en recesión, la confianza de los consumidores se recuperó ligeramente en septiembre hasta 106,4 puntos, desde el mínimo de 105,7 puntos de junio, pero se encuentra en los niveles más bajos desde 1996.