'Telecos'

Auna gastó 245 millones el año pasado para sanear su negocio

Buscar la rentabilidad a medio plazo a cambio de penalizar el presente. æpermil;sta es la filosofía que ha llevado al grupo de telecomunicaciones Auna a implantar el año pasado una dura reorganización empresarial, con la vista puesta en alcanzar este mismo año sus primeros beneficios netos y sentar las bases de la que pretende ser la verdadera alternativa a Telefónica.

El saneamiento fue integral. La deficitaria televisión digital terrestre Quiero fue liquidada, la red de televisión se vendió y se fusionaron los negocios de la telefonía fija y el cable. Sólo la segunda de las operaciones ha proporcionado algún ingreso. Las otras dos han sido las principales responsables de los números rojos de Auna en 2002, según consta en el informe de auditoría de la compañía.

La aventura más gravosa del operador de telecomunicaciones es, sin duda alguna, Quiero, con 530 millones de coste durante toda la vida de la cadena. El año pasado, sin embargo, el coste de la fusión de negocios superó al de la televisión digital.

En conjunto, el impacto de la integración de la telefonía fija y el cable para las cuentas de Auna ascendió a 245 millones de euros. Y la procedencia de estos costes es de lo más variopinta. El expediente de regulación de empleo de Auna Telecomunicaciones se lleva, como no podía ser de otra forma, una parte de este coste, aunque no la más importante. A ello se suman diversas provisiones que se han realizado el año pasado con el objetivo de cubrir otras reducciones futuras de personal, en este caso en las filiales Madritel y Retevisión I.

Riesgos de mercado

Más oneroso para la operadora que el expediente de regulación ha resultado una provisión genérica de 58 millones, realizada 'para hacer frente a los riesgos de mercado derivados de la actual situación competitiva' y que se ha registrado como gasto extraordinario asociado a la reestructuración societaria.

Pero lo que más ha puesto de manifiesto la fusión de negocios ha sido la necesidad de hacer limpieza. Casi 59 millones de euros se han tenido que restar a las cuentas tras el saneamiento realizado en el capítulo de gastos de establecimiento que habían sido capitalizados. El cambio estratégico de Auna en el cable ha obligado a amortizar de un golpe diversos gastos de puesta en marcha de negocios, así como de ampliación de capital.

Tampoco se han librado de la limpieza activos del inmovilizado inmaterial que 'han dejado o dejarán de ser útiles para el grupo', como ciertas aplicaciones informáticas. Otros 42 millones de han ido por esta vía.

El ajuste no ha dejado al margen ni los impuestos, pues la fusión convierte en inutilizables 41 millones de créditos fiscales acumulados durante una larga andadura de números rojos. Esta pérdida, con todo, tampoco es dramática. Auna acumula 1.443 millones de euros en créditos fiscales y está dispuesta a dar buena cuenta de todos. Su previsión de beneficios futuros, avalada por un experto independiente, así lo permite.

Los socios, liberados

Por primera vez desde el nacimiento de Auna, los socios de la compañía no tendrán que respaldar con sus aportaciones el plan de negocio de la compañía. Los 970 millones desembolsados en 2002 pueden, por tanto, ser los últimos. El grupo asegura que para las necesidades de financiación de 2003 bastará con fondos bancarios, desinversiones y el excedente de Amena.

Los beneficios, a un paso

Auna se ha marcado objetivos ambiciosos para este ejercicio. La operadora espera facturar 3.600 millones, lo que supone un crecimiento del 15%. El resultado operativo superará los 900 millones, obtendrá por primera vez resultado de explotación positivo y el neto estará cercano al equilibrio. Los primeros resultados claramente positivos se apreciarán al ejercicio siguiente, 2004.

Reducidas a la mitad

Después de un nacimiento intensivo en inversiones, lo que busca Auna de ahora en adelante es el crecimiento rentable y la mejora de márgenes. El despliegue de las redes y la obligatoria campaña para dar a conocer la marca y los servicios forzaron unas inversiones de 8.200 millones entre 1998 y 2002. Para los próximos cinco años, la previsión es invertir el 50% de esta cifra.

A por el 10% del mercado

Las previsiones de futuro realizadas por Auna no se refieren sólo a la restitución del equilibrio financiero. También hay estimaciones de presencia en el mercado a unos años vista. El objetivo de Auna es alcanzar una masa crítica necesaria, que ella ha fijado en el 10% de la cuota de mercado en el negocio fijo, casi el doble que en la actualidad. Para el móvil, la meta es el 20%.

El aval de un experto

El año 2002 marcó un punto de inflexión. Las decisiones tomadas fueron drásticas, pero lo que importaba era el futuro. Y ese plazo tiene un nombre: Plan estratégico 2003-2007, llamado a conducir a Auna a la rentabilidad y al liderazgo. Auna ha pasado las previsiones de su negocio de telefonía fija por el filtro de un experto independiente y de las entidades que aportan financiación.

Fecha límite para Telecom Italia: febrero de 2004

Telecom Italia firmó su salida del grupo Auna con posible marcha atrás. La operadora italiana vendió a los principales accionistas, SCH, Endesa y Unión Fenosa, su participación en el capital, pero pagó 50 millones de euros para conservar un pie en la compañía. Pero no en todo. La empresa transalpina seleccionó la filial con mejores perspectivas de crecimiento y rentabilidad, que no es otra que Amena.

Así lo reconoce la operadora en su informe de auditoría. Aunque no cita a Telecom Italia, la operadora explica que en 2002 ha contado con 50 millones de ingresos extraordinarios 'correspondientes a la venta a un tercero de un derecho de tanteo y retracto sobre la potencial venta de un porcentaje de las acciones poseídas por la sociedad dominante de Retevisión Móvil (hoy, Amena)'. Pero la opción tiene fecha de caducidad, el 21 de febrero de 2004, y el día se va acercando.