'Telecos'

Amena, a un paso de convertirse en operador dominante

El año pasado por estas mismas fechas el regulador de las telecomunicaciones españolas (la CMT) le dio una buena noticia a Amena. Después de estudiarlo durante semanas y de someterlo al consejo, decidió no declarar a la compañía del grupo Auna operadora dominante en el mercado del móvil. Lo hizo, sin embargo, con una advertencia. En 12 meses volvería a ver el caso. Y esa fecha ha llegado. La CMT tiene de nuevo sobre su mesa el expediente y una vez más tendrá que decidir si ha llegado el momento de que todas las operadoras que explotan el negocio celular en España tengan la consideración de dominantes.

Todo indica que Amena no saldrá bien librada del escrutinio. Al menos así lo reconoció ayer el presidente de Auna, Luis Alberto Salazar-Simpson, quien criticó la futura decisión de la CMT.

La declaración de dominancia, explicó, supondrá un fuerte varapalo para Amena, 'que no llega al 20% de la cuota de mercado. Somos los más pequeños y los últimos', añadió. Además de este dato técnico, Salazar dio otro argumento para la reflexión de los reguladores: 'El dinero que se gana en Amena se dedica a invertir en el cable y a hacer redes alternativas'. Una penalización a la fuente de recursos del grupo, por tanto, repercutiría en las inversiones del resto de las filiales.

Precios orientados a costes

En el núcleo de la polémica están los precios de interconexión o, lo que es lo mismo, el precio que cobra cada operadora por terminar en su red llamadas que se originan en otras, ya sean celulares o fijas. Telefónica Móviles y Vodafone, como operadoras dominantes, han sido obligadas por la CMT a orientar estos precios a costes, es decir, a bajarlos. Pero los de Amena son más elevados, lo que distorsiona la competencia.

El problema se agudiza porque llega en un momento en el que el negocio del móvil ya no es lo que era. Las compañías gozan de excelente salud financiera, pero en el horizonte se acerca cada día más la saturación.

Los ingresos por voz no van a crecer mucho más, según constataron ayer los máximos ejecutivos de Telefónica Móviles y Amena, presentes también en el curso de Santander, así que, ahora sí, las compañías se la juegan en un todavía incipiente negocio de datos.