Pensiones

Silvio Berlusconi propone retrasar cinco años la edad de jubilación

El sistema de pensiones italiano está técnicamente en bancarrota y se prevé que el rápido y seguro envejecimiento de la población agrave esta situación. Los pagos del sistema suponen ya el 15% del producto interior bruto (PIB) italiano y representan una parte importante del déficit de este país, ya que parten cada año con un déficit de las pensiones de 35.000 millones de euros.

Además, la economía italiana entró en recesión en el segundo trimestre del año. Pese a todo ello, el Gobierno italiano pretende reducir su déficit público del 3,1% actual al 1,8% en 2004.

Para ello, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, propuso ayer, en una entrevista en el diario Libero (cercano a sus posiciones), una solución que no es precisamente imaginativa y, además, es la más polémica de todas las posibles. Se trata de alargar cinco años la edad de jubilación para que los trabajadores permanezcan más tiempo cotizando a las arcas públicas y menos cobrando prestación.

El líder italiano propone ampliar la edad de retiro de 57 a 60 años en 2010 y a 62 a partir de entonces

La pensión de jubilación se puede obtener ahora en Italia a partir de 57 años (56 para los funcionarios) siempre que se haya cotizado durante un mínimo de 35 años. Esta es la edad legal de retiro y en la práctica la edad media de jubilación se sitúa en Italia en los 59,4 años.

La intención de Berlusconi es posponer la edad legal de jubilación a través de una serie de medidas, entre las que figuran mayores incentivos para permanecer en el puesto de trabajo. Estos incentivos se ofrecerían a quienes hubieran llegado a la edad de jubilación y consistirían en que el trabajador obtendría una retribución neta mayor gracias a que se exoneraría tanto al empleado como al empresario de abonar las cotizaciones a la Seguridad Social.

En concreto, su plan pretende elevar la edad de retiro a los 60 años en 2010 y a 62 años después de esa fecha.

La intención de Berlusconi es abrir en septiembre este diálogo, primero dentro de su partido y con sus aliados y después con la oposición y los sindicatos.

'Sé que debo convencer a la Alianza Nacional y a la Liga Norte de que es necesario cambiar. El 1 de septiembre', añadió, 'les argumentaré razones poderosas'. Entre estas motivaciones, el mandatario italiano podría utilizar las sucesivas recomendaciones de la Comisión Europea y del Fondo Monetario Internacional.

Pero aunque Berlusconi convenciera a sus aliados e incluso a la oposición, aún tendría que luchar contra los sindicatos, que ya se han apresurado a anunciar un 'otoño caliente' de movilizaciones. Así, Italia podría sufrir las fuertes protestas que ya soportaron Alemania, Francia e Italia en los últimos meses por sus reformas de las pensiones y que llegaron a paralizar e stos dos últimos Estados.

Nadie se atreve a ponerle el cascabel al gato

El Ministerio de Trabajo español llegó en 2001 a un acuerdo con el sindicato CC OO y con la patronal CEOE en el que se comprometía a abordar en 2003 la conveniencia de un cambio en la fórmula del cálculo de la pensión, de tal forma que se ampliara progresivamente de los 15 años actuales a toda la vida laboral.

Los firmantes aún no han abordado este asunto y previsiblemente no lo harán en lo que queda de año ni de legislatura. Paralelamente la Comisión del Pacto de Toledo, también encargada de diseñar reformas en el sistema público de protección social, no parece que vaya a cerrar un acuerdo en esta legislatura. Nadie se atreve a ser quien recorte los beneficios sociales y menos con la cercanía electoral.

La huelga general no consiguió frenar los recortes

Al igual que la alemana, la Seguridad Social francesa también está en números rojos. Esto llevó al Gobierno de Jean-Pierre Raffarin a acometer una reforma del sistema de pensiones la primavera pasada.

En este caso, los autores de la reforma igualaron el periodo de cotización del sector público (ahora 37,5 años) al del sector privado (40 años) para percibir el 100% de la pensión. Esta ampliación se hará efectiva a partir de 2008. Desde el año 2020 este periodo exigido para ambos sectores se ampliará a los 42 años. Estos cambios provocaron varias jornadas de protestas y hasta una huelga general que paralizó el país, sobre todo por los transportes. Hoy en día la reforma sigue adelante, tramitándose en el Parlamento.

La reforma más profunda del Estado del bienestar

Los primeros pasos en la reforma del Estado del bienestar en Alemania se dieron hace algo más de un año, con una reforma del sistema de pensiones que complementaba las pensiones públicas con fondos privados contratados por los trabajadores. Esta reforma incluía ayudas públicas para los empleados que paulatinamente incrementaran hasta el 4% de su salario bruto las aportaciones a planes privados de pensiones. En 2008, el Estado pretende contribuir a la financiación de estos planes. Se fijó un incremento de las cotizaciones sociales del 19,1% al 22% en 2030.

El Gobierno alemán ha endurecido el acceso a la prestación por desempleo; ha flexibilizado la protección contra el despido y ha recortado la financiación sanitaria.