Seguridad Social

Las mutuas piden más poder para evitar el fraude en las bajas

Desde mediados de los noventa las mutuas de accidentes de trabajo están autorizadas a gestionar, además de las bajas laborales producidas por accidente o enfermedad profesional, aquellas causadas por enfermedad común de los trabajadores. En 2002, las mutuas existentes prestaban cobertura por esta contingencia a 6,8 millones de trabajadores, el 60% del total.

Esta nueva competencia ha venido acompañada de un importante incremento sostenido (de alrededor del 13% anual) del gasto en este tipo de incapacidad temporal. Este aumento ha provocado que en 2002, por primera vez, estas entidades hayan sido deficitarias en este segmento de la actividad, no así en los otros dos sectores que gestionan (accidentes y prevención de riesgos laborales).

Miguel Ángel Montalvo, director de control de gestión de Fremap, que es la mutua más importante, con el 25% del mercado, explica que a la vista de esta situación deficitaria, el Ministerio de Trabajo ya aumentó en 2003 la cantidad de cuotas por enfermedad común que transfiere a las mutuas.

Así, pasaron de recibir el 5,5% de todas las cuotas que recauda la Seguridad Social por contingencias comunes al 5,9% este año, lo que supone un incremento del 7,5% en la cantidad recibida. Este aumento de transferencias a las mutuas servirá para compensar el déficit que registraron en 2002 por haberse disparado el gasto. Sin embargo, aunque los responsables de las mutuas creen que este incremento del presupuesto será suficiente para que no vuelva a haber déficit en próximos ejercicios, demandan una reforma legal que aumente el poder de gestión de las mutuas en esta rama del negocio y asegurarse así de que no se desborda nuevamente el gasto.

En concreto, los responsables de las mutuas piden a Trabajo que permita a sus médicos dar altas, al menos con efectos económicos (ahora sólo pueden proponerlas). Así, aseguran, habría más control y se acotaría el fraude en las bajas.

Los dirigentes mutualistas entienden que este importante crecimiento del gasto en incapacidad temporal se está registrando, sobre todo porque los servicios públicos sanitarios que ahora dependen de las comunidades autónomas son los que dan el alta con efectos económicos, pero es la Seguridad Social, con su caja única, la que paga la baja.

Por ello, al no coincidir la instancia que reconoce la prestación con la que la paga, 'los médicos se relajan' y los procesos de baja cada vez duran más.

Una prueba de ello es que cuando aún no estaban hechas todas las transferencias sanitarias 'un esguince tenía una baja de un día en el territorio Insalud (con médicos de la Seguridad Social) y esta misma lesión duraba tres días en una región donde los médicos dependían de la autoridad autonómica', asegura un dirigente mutualista.

Qué son y cómo se financian . La desconocida gestión de 6.655 millones de euros

Las 29 mutuas de accidentes de trabajo existentes en España gestionaron el pasado año 6.655 millones de euros, un 10,1% del total de las cuotas que recauda la Seguridad Social. Su principal actividad es gestionar las bajas laborales provocadas por accidentes de trabajo.

Esto se financia con las cuotas que se recaudan mensualmente de los empresarios y las nóminas de los trabajadores por accidentes. En la actualidad prestan cobertura por accidente laboral a más de 12,3 millones de trabajadores, el 92,8% de los afiliados al régimen general y el especial agrario de la Seguridad Social. Y recaudaron el pasado año 4.921 millones de euros de primas.

También dan cobertura por contingencias comunes al 60% de los asalariados.

El futuro del sector. Contratos de servicios de prevención de riesgos

Además de los accidentes laborales y las bajas por enfermedad común, las mutuas ofrecen desde 1998 servicios privados de prevención de riesgos laborales para empresas, cuya financiación es privada.

En la actualidad la mayoría de las empresas contratan estos servicios 'para evitar sanciones de la Inspección de Trabajo', más que para realizar una verdadera prevención.

Pero aun así, las mutuas confían en que se extienda una cultura preventiva a través de la contratación de sus servicios.

De hecho, entre los planes de futuro de la mayoría de este tipo de entidades está, entre otras cosas, fomentar y hasta segregar estos servicios actuando como servicios externos de las empresas.

Autónomos. Un colectivo obligado a optar por estas entidades

Desde abril de 1997 los trabajadores autónomos que optan por la mejora de la incapacidad temporal a la hora de pagar sus cotizaciones están obligados a formalizar dicha cobertura con una mutua de accidentes de trabajo. En este colectivo han encontrado las mutuas un importante foco de negocio que ahora se abre aún más.

Desde enero del próximo año, los trabajadores por cuenta propia podrán incrementar sus cotizaciones por contingencias comunes 1,5 puntos y así podrán cobrar la baja por incapacidad temporal desde el cuarto día (como los asalariados del régimen general) y no desde el decimosexto, como ocurre en la actualidad. Las mutuas dan ahora cobertura a 1,2 millones de autónomos, casi la mitad del total.