EE.UU

El gasto público en defensa impulsa el crecimiento del PIB de EE UU al 2,4%

El Departamento de Comercio afirmó que 'la aceleración del crecimiento del PIB real en el segundo trimestre refleja un aumento del gasto federal en defensa y de la inversión no residencial y el incremento de los gastos personales de consumo'.

Y es que el gasto en equipos militares, derivado del conflicto con Irak, ha registrado el mayor crecimiento, con un 44,1%, desde la guerra de Corea de 1951. De hecho ha sido la rúbrica que más ha contribuido al crecimiento del PIB en el segundo trimestre, con 1,69 puntos, seguido del consumo de bienes duraderos, con 1,68 puntos.

El conjunto del gasto público registra un crecimiento del 7,5% en el trimestre. Según José Luis Martínez, de Citigroup, el PIB hubiera crecido sólo el 1% en el segundo trimestre sin esa generosa aportación de fondos públicos. El servicio de estudios de Caja Madrid considera preocupante la elevada dependencia del crecimiento del gasto público porque 'con un déficit público en el 4,5% del PIB, el margen de la política fiscal empieza a agotarse'.

La positiva reacción de los mercados al dato se debe a la constatación de que el consumo de las familias estadounidenses vuelve a acelerarse, con un aumento del 3,3%, frente al 2% del primer trimestre. Destaca especialmente la compra de coches y otros bienes duraderos, que aumentaron el 22,6%.

En su informe del pasado miércoles, la Reserva Federal percibía un cierto freno en el gasto de los consumidores a principios del mes de julio derivado de la incidencia de la alta tasa de paro (6,4% en junio). Hoy se conocerá la evolución del empleo en julio, aunque los datos de subsidios semanales de desempleo conocidos ayer añadieron otra nota de optimismo al caer, por segunda semana consecutiva, por debajo de las 400.000 (en concreto, 388.000).

Los analistas apuntan que el consumo podría mantener su vigor este trimestre gracias a los efectos de la rebaja fiscal, ya que el efecto de refinanciación de las hipotecas desaparecerá con la evolución al alza de los tipos de interés.

El otro elemento positivo de la composición del PIB en el segundo trimestre fue la vuelta a los valores positivos de la inversión empresarial. El gasto en equipamiento y software (7,5%), en formación bruta de capital fijo (6,6%) y en plantas (6,9%) apunta que el ajuste iniciado en la primavera de 2000 va llegando a su fin.

El dólar repunta por los signos de mejora

El dólar se benefició de las señales de mejora que reflejan los datos del PIB conocidos ayer y culminó su mejor mes frente a la divisa europea en el último año. El euro cayó ayer más del 1% frente a la moneda europea y situó su cotización en 1,122 dólares.

La debilidad registrada por el dólar en los últimos meses ha tenido escaso reflejo en las exportaciones, que entre abril y junio cayeron el 3,1%. Las importaciones, en claro reflejo del dinamismo de la demanda interna, crecieron en ese periodo un 9,2%.

Un escenario como éste de fuertes importaciones y divisa débil supondría, teóricamente, mayores presiones inflacionistas. Pero lo cierto es que los precios mantienen una tendencia a la baja que parece imparable.

El deflactor del PIB, que es la medida más completa de la inflación, se desaceleró del 2,4% al 1% y del 1,8% al 0,5% si excluimos alimentos y energía. El deflactor del consumo, la medida más seguida por la Reserva Federal, cayó el 2,7% al 0,9%. Esta evolución está en línea con lo advertido por el miembro del consejo de la Reserva Ben Bernanke y puede hacer resurgir los temores a una deflación.