Venta

Una partida de póquer por Universal

El multimillonario estadounidense Kirk Kerkorian decidía en la noche del martes dejar de jugar al póquer.

La última apuesta, 11.500 millones de dólares (13.202 millones de euros) de su grupo Metro Goldwyn Mayer por Universal, no tuvo éxito. Aparentemente, el grupo francés Vivendi Universal la rechazó por baja, aunque fuentes cercanas a MGM señalaron ayer, para justificar su propuesta de retirada, que 'las expectativas que Vivendi tiene sobre el precio que quiere obtener por los activos de Universal no están en consonancia con su valor real'.

Pero este rechazo fue sólo en apariencia porque desde que se abriera oficialmente el proceso de pujas por los activos de entretenimiento de la filial estadounidense nadie que conociera el funcionamiento de la subasta organizada por Vivendi Universal ha reconocido ni la cuantía de las ofertas ni ha dado detalles sobre el estado real de las negociaciones.

Manipulados

Todo son rumores más o menos intencionados que aspiran a debilitar las posiciones de los contrarios o que buscan un recorte en el precio pedido por el cuartel de Vivendi Universal en París. Hasta el punto de que algunos grupos oferentes se han atrevido a acudir al New York Times y decir, si bien anónimamente, que el proceso no esta organizado y que aseguran sentirse manipulados por el equipo del presidente de Vivendi Universal Jean-Rene Fourtou, al que acusan veladamente de cambiar continuamente de opinión sobre los activos en venta y el precio que quiere obtener por ellos. Algunos analistas coinciden en esta interpretación y aseguran que la subasta es ya una 'partida de póquer'.

Esta acusación fue contestada el pasado 27 de julio por el consejero delegado del la compañía francesa, Jean Bernard Levy, quien aseguró que la subasta está en marcha y con un claro calendario. Y fijó la fecha de finales de agosto o principios de septiembre para la adopción de una decisión definitiva.

En principio, el consenso de los analistas que siguen la venta coincide en señalar que hay al menos cinco grupos inmersos en lo que es ya la segunda vuelta de las ofertas. Estarían compitiendo Liberty Media, General Electric a través de su filial de televisión NBC, Viacom, un grupo de inversores liderados por Edgar Bronfman -ex presidente del grupo Seagram y primer responsable de la venta de Universal a Vivendi en 2000-, y el grupo MGM, ahora aparentemente retirado. Todos ellos están recibiendo información relevante sobre el verdadero estado de las cuentas y las valoraciones de cada uno de los activos que se aspiran a vender.

Y todos ellos, según aseguró el consejo de administración Vivendi Universal el pasado 1 de julio, presentaron sus ofertas iniciales en tiempo y forma en la que ha sido la primera fase del proceso de venta y que ha durado dos meses desde que Fourtou anunciara la decisión de vender. Desde entonces, se han disparado todo tipo de especulaciones.

El objetivo real de Vivendi Universal es ingresar con la subasta un total de 14.000 millones de dólares (16.072 millones de euros). Si es capaz de lograr esa cantidad, alejaría de su cabeza la espada de Damocles que más la amenaza. Una deuda global de más de 14.000 millones de euros.

Convencimiento

Su resistencia a vender por debajo del precio que inicialmente había fijado está reforzada por el convencimiento, hecho público ya en reiteradas ocasiones por el director financiero de Vivendi Universal, Jacques Espinasse, de que, si persiste la insatisfacción de la multinacional francesa respecto al nivel de las ofertas presentadas, se pondría en marcha una OPV durante la primera mitad del año 2004.

El grupo en venta es producto de la combinación de las compañías Universal Studios y USA Networks, comprados por los anteriores gestores de Vivendi en el momento más álgido de la burbuja tecnológica de finales de los noventa.

El grupo se dedica principalmente a la producción, venta y distribución de películas en todo tipo de formatos y programas de televisión. En paralelo, opera canales de televisión en abierto y cadenas de televisión por cable cuya programación alcanza ya cerca de 200 millones de hogares en Estados Unidos. Con esta línea de negocio, el grupo está en 26 países.

Además, tiene una potente división encargada de la gestión y explotación de parques temáticos de entretenimiento y ocio en todo el mundo.

En esta área se integra el parque Universal Port Aventura en Tarragona.

La filial declaró el año pasado unos ingresos de 6.978 millones de euros, que generaron unos beneficios operativos de 946 millones.