Argentina

Catorce empresas demandan a Argentina por incumplir los contratos

La revisión de los contratos de privatización y las tarifas de los servicios públicos de Argentina se han convertido en una razón de Estado. Si cabía alguna duda, las dos últimas semanas han servido para despejarla por completo. Los viajes del presidente Néstor Kirchner a Europa y Estados Unidos han estado presididos por esta cuestión y por las conversaciones para un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En los mismos días en que Kirchner se enfrentó con los empresarios en la CEOE, Telefónica de Argentina formalizaba su reclamo por incumplimiento de contratos ante el Ciadi. Cuatro días antes hacían lo mismo tres consorcios de compañías privatizadas argentinas, en las que participan Aguas de Barcelona y la francesa Suez.

Y en ese listado no figuran sólo firmas europeas, sino también otras estadounidenses como las eléctricas AES, Pioneer y El Paso, y la aseguradora Continental, y también la catalana Gas Natural, la italiana Camuzzi y otra eléctrica estadounidense, Pan American Energy.

Excepto en dos casos, los tribunales del Ciadi aún no han sido constituidos por lo reciente de las demandas. En fuentes de las empresas argentinas que han presentado los reclamos se advierte que estas iniciativas han sido el resultado del largo año y medio transcurrido desde la devaluación del peso, durante el cual sus tarifas han permanecido congeladas y los Gobiernos no han resuelto esta situación.

A pesar de esta demanda ante el Ciadi, fuentes de Aguas Argentinas, en la que participa Agbar, han señalado que existe 'confianza en que la situación se resuelva antes de que (el reclamo) sea tratado en los tribunales'. Por su parte, Telefónica, en una carta enviada la Comisión de Valores estadounidense (SEC) hace tres semanas, aclara que pretende 'una compensación por las pérdidas en las que incurrió nuestra inversión en Telefónica de Argentina como consecuencia de las medidas unilaterales adoptadas por el Gobierno de ese país'.

La pérdida de sus tarifas en dólares aqueja particularmente a todas las privatizadas, que tomaron 17.000 millones de dólares en préstamos internacionales para financiar la compra de las antiguas empresas estatales, de acuerdo con cifras oficiales del Estado argentino. Una suma similar ha sido invertida en inversiones en infraestructura. En total, una deuda superior a los 30.000 millones de dólares, difícil de amortizar con sus ingresos en pesos devaluados en un 70% desde enero de 2002. De hecho, varias compañías privatizadas declararon la suspensión de pagos de sus deudas financieras a lo largo de 2002 y lo que va de 2003, ante la imposibilidad de hacer frente a abultados vencimientos en dólares.

Sin embargo, para algunas firmas las situación parece estar mejorando. Es el caso de Telefónica, que el pasado jueves anunció que ha ganado 812 millones de pesos (233 millones de euros) en el primer semestre del año, frente a unas pérdidas de 983 millones de euros en 2002.

La política de Kirchner

Desde su llegada al poder el pasado 25 de mayo, el presidente argentino ha asegurado que no habrá aumento de tarifas de servicios públicos hasta que no haya una renegociación global de los contratos de privatización y de concesión realizados en la década pasada.

Pero Kirchner ha sido también muy preciso al afirmar que se trata sólo de una revisión de los contratos y, de ninguna manera, de una nacionalización de las empresas vendidas en los noventa. El jueves reafirmó su posición en Washington tras su entrevista con el presidente George Bush.

Sin embargo, Kirchner parece trabajar con dos raseros diferentes. En su visita a Madrid de hace 10 días, el presidente argentino recriminó a los empresarios españoles su comportamiento en los negocios argentinos. Pero el jueves, en Nueva York, afirmó que las firmas de EE UU habían sido perjudicadas en el proceso de privatizaciones de Argentina. Un motivo de preocupación añadido para las compañías europeas con intereses en ese país.

Cada día del año pasado salieron del país 20 millones de dólares

Unos 20 millones de dólares salieron cada día de Argentina en 2002, hasta llegar a 109.677 millones, lo que equivale al 80% del PIB del país y a casi 10 veces las reservas del Banco Central de Argentina, según un informe oficial. El valor de las propiedades que los argentinos tienen en Uruguay, Brasil, Miami (Estados Unidos) y España asciende a 6.219 millones de dólares, según el Instituto de Estadística y Censos (INDEC).

En 1991, el dinero colocado fuera del país ascendía a 50.063 millones de dólares para trepar un año más tarde a 99.384 millones y no parar de crecer hasta llegar a la cifra del pasado año. Sin embargo, y a pesar de esta enorme sangría de fondos, los bancos en Argentina tienen un 30% más de efectivo que el máximo alcanzado durante los más de 10 años de convertibilidad (paridad peso-dólar), según el Banco Central.

Las arcas bancarias tienen guardados depósitos en pesos equivalentes a entre 6.100 y 6.800 millones de dólares, según el tipo de cambio (vendedor o comprador) que se tome mientras que en la década pasada la cifra rondaba los 4.500 millones de dólares. El valor de los créditos al sector privado ascendía a 66.400 millones de pesos-dólares en enero de 2001.