Petróleo

El negocio de Repsol y Cepsa en Irak se desploma tras la guerra

Repsol YPF y Cepsa han reducido significativamente las compras de crudo a Irak desde que concluyera la guerra contra ese país, que se ha saldado con la caída del régimen de Sadam Husein. Las petroleras españolas sólo han comprado desde entonces dos millones de barriles a través del concurso abierto por la empresa iraquí State Oil Marketing Organitation (Somo) con el objetivo de comercializar 10 millones de barriles, que estaban almacenados en la terminal turca de Ceyhan provenientes de la región de Kirkurk.

Esos dos millones, que no llegan a la producción diaria de Irak previa al conflicto, fue un gesto simbólico más que estratégico o económico y que además no se ha repetido. Antes de la guerra, Repsol YPF y Cepsa, que tenían severas restricciones como todas las petroleras debido al embargo decretado por la ONU sobre Irak, mantenían unas relaciones más fluidas con el país.

Aunque la empresa que preside Alfonso Cortina estuvo durante varios años sin importar crudo iraquí, las relaciones se restablecieron en 2002 dentro del programa de Petróleo por Alimentos. En septiembre del año pasado, la compañía hispano-argentina contrató un cargamento de cinco millones de barriles y en diciembre acordó otro suministro de dos millones, lo que elevó la suma a siete millones de barriles. Cepsa, por su parte, ha mantenido unas relaciones comerciales más estables con Irak también dentro del mismo programa, que se concretaban en un cargamento de un barco con alrededor de un millón de barriles de capacidad, con una periodicidad media de 40 días.

Ahora, el objetivo 'es adquirir todo el petróleo que se pueda y con contratos a largo plazo', según fuentes de la compañía, especialmente el que se exporta a través de Turquía, ya que la salida del golfo Pérsico es poco rentable para el crudo con destino a las refinerías españolas. En este sentido, para elevar el ritmo de compras, las dos empresas están pendientes de que Irak recomponga su producción, que ha pasado de los 2,5 millones de barriles diarios (aunque previsiblemente se saltaba ese límite y llegara a los tres millones) a los poco más de 300.000 barriles diarios de estos momentos.

Además de la concesión de contratos puntuales, como los ganados por Repsol y Cepsa el pasado junio que también beneficiaron a la estadounidense Chevron a la francesa Total, a la italiana Eni y a la turca Turpras, las petroleras aspiran a acuerdos a más largo plazo.

Exploración y producción

Y también a concesiones para la exploración y producción de hidrocarburos, pese a que serán necesarias elevadas inversiones. Pero estos previsibles concursos todavía no se han abierto y dependen de que se consolide una autoridad con capacidad legal. No obstante, además de la falta de concursos, las fuentes consultadas coinciden en señalar que la situación de Irak es tan conflictiva que no se plantean un inmediato desembarco.

Las incertidumbres legales también incluyen la posición que las nuevas autoridades tomen respecto a los acuerdos suscritos por el Gobierno anterior. Pese a que una decisión que no tenga en cuenta los citados pactos podría beneficiar a otras petroleras, la opinión generalizada es que esos contratos se atenían al derecho internacional, por lo que una nueva adjudicación crearía mayor incertidumbre legal.

æpermil;stos afectaban básicamente a la francesa Total, primer accionista de Cepsa, y a la rusa Lukoil. No obstante, dada la imposibilidad que había para aumentar las importaciones, esas concesiones no se plasmaron en actividades de exploración producción. Otras compañías, como Repsol, mantuvieron contactos, pero no se concretaron.

Uno de los crudos más rentables

Pese a que a la industria petrolera iraquí se enfrenta a la necesidad de elevadas inversiones, los yacimientos del país se encuentran entre los más rentables del mundo, quizá sólo superados por los de Arabia Saudí. El coste de extracción del crudo en Irak se ha situado en torno a los tres dólares, cifra que podría superar los siete dólares en el caso de los campos del mar del Norte. Además, dadas las características geológicas, es preciso realizar menos perforaciones para lograr pozos productivos.

Irak cuenta con unas reservas superiores a los 112.000 millones de barriles, una de las cifras más elevadas del Próximo Oriente, pero superada por Arabia Saudí con 261.000 millones. Esa área geográfica tiene más del 65% de las reservas probadas del mundo, aunque los datos del año 2002 muestran que el suministro mundial está cada día más diversificado.

La dependencia española del crudo iraquí no ha sido nunca muy elevada. Entre los años 1990 y 1995 estuvo en el 6%; en 1996 bajó al 0,2%, y se recuperó en 1997 al alcanzar el 6,7%. En los años 1998, 1999 y 2000 superó el 10%, para volver a reducirse en 2001 hasta el 4,2%. El pasado año, esas compras supusieron el 4,2% del total.