'Telecos'

Telefónica se arriesga a perder sus licencias europeas de móvil

El tiempo ha empezado a correr en contra de Telefónica Móviles. Hace casi un año que la operadora decidió poner punto final a su aventura europea en el nuevo móvil de tercera generación. Como herencia le quedan las pérdidas multimillonarias del año pasado y la propiedad de cuatro licencias de UMTS en Alemania, Italia, Austria y Suiza.

Aunque Móviles no tenga intención de dar servicio en estos cuatro países ni de desplegar una red, confía en una vía alternativa para recuperar parte de lo invertido: la venta de las concesiones o del espectro radioeléctrico. Por ahora, sin embargo, ninguna legislación lo contempla.

El problema para Telefónica Móviles es que no puede esperar eternamente a que cambien las normativas. Cada una de las licencias fija estrictos compromisos de despliegue de red y los plazos empiezan a cumplirse.

Las consecuencias del incumplimiento pueden llegar a la pérdida de la licencia. Así lo advierte la compañía en el informe anual remitido a la Comisión de la Bolsa de EE UU : 'Si no cumplimos los requerimientos mínimos de cobertura en la fecha fijada en nuestras licencias, las autoridades reguladoras respectivas pueden suspender, cambiar o revocar los términos de las concesiones'.

Alemania y Austria tienen los plazos más acuciantes. Telefónica Móviles debería tener una red desplegada que diera servicio al 25% de las poblaciones germana y austriaca para finales de este mismo año. En Italia los requerimientos de la licencia conceden a la operadora española seis meses más de margen, aunque en este caso las infraestructuras tienen que dar acceso a todas las capitales regionales. El país con más flexibilidad temporal es Suiza, donde las exigencias sólo serán computables a partir de finales de 2004.

Telefónica Móviles reconoce abiertamente que no va a cumplir estos compromisos. Y no podría hacerlo porque hace mucho que dejó de destinar un euro de inversión a los proyectos UMTS europeos. Pero no por ello da por perdidas las licencias y sus esperanzas se centran en la negociación. 'Estamos en contacto con las autoridades de los diferentes países', explican fuentes cercanas a la empresa, con el objetivo de explicarles la situación y conseguir 'que los plazos sean más flexibles'. Las mismas fuentes admiten que la receptividad de los distintos reguladores varía por países.

En el fondo, Telefónica Móviles no aspira a otro modelo que el que se ha aplicado en España a Xfera.

El retraso de los plazos de cobertura permitiría a la operadora ganar tiempo a la espera de que cambien las regulaciones de los cuatro países donde tiene licencia. En Italia, el Gobierno ya ha anunciado que la posibilidad de negociar con el espectro se incluirá en la futura ley de telecomunicaciones y varias telefónicas han hecho público su interés por adquirir frecuencias adicionales. En Alemania, Austria y Suiza la modificación no parece tan fácil.

Un peligro sin impacto para las cuentas

La mala noticia del peligro al que se enfrenta Telefónica Móviles es que, de concretarse, no podrá recuperar ni un euro de una inversión a la que destinó 6.486 millones de euros, que es su parte proporcional del coste global de las cuatro licencias: 11.890 millones a repartir entre los socios de los consorcios. La buena nueva es que no tendrá impacto alguno en las cuentas futuras de la compañía; las de 2002 ya lo han recogido.

Telefónica Móviles redujo el año pasado a cero la exposición en libros de las inversiones realizadas en Alemania, Austria y Suiza. La primera gran limpieza se realizó en el segundo trimestre y los rescoldos finales se eliminaron en los últimos tres meses del ejercicio. Sólo en Italia ha quedado algo. El valor en libros de los activos de Ipse se ha estimado en 300 millones de euros, de los que 136 millones corresponden a Móviles. La explicación está, precisamente, en las distintas expectativas de recuperación de parte de los desembolsos con la venta de frecuencias.