Biotecnología

Zeltia mueve en un día el 6,6% de su capital y acumula una caída del 31% en dos sesiones

Zeltia retrocedió ayer un 10,09% y amplió su caída al 31,62% en dos sesiones. Los inversores siguieron castigando al valor tras conocerse el viernes que la Agencia Europea del Medicamento (EMEA) no había dado luz verde a la comercialización de Yondelis, el fármaco estrella de Zeltia.

Los títulos de la biotecnológica llegaron a caer tras la apertura un 22,47%, aunque la cotización se recuperó en las horas siguientes. El valor movió en Bolsa 13,23 millones de acciones, lo que supone un 6,6% del capital y el mayor volumen de títulos negociado desde principios de 1999.

Pese a que la EMEA no ha rechazado aún definitivamente el fármaco Yondelis, la compañía ha reconocido que las posibilidades de que el compuesto sea aprobado en su principal indicación, el tratamiento de sarcomas de tejidos blandos, se han reducido. La EMEA podría dar a finales de julio una resolución final sobre Yondelis y pedir nuevos ensayos, pero algunos analistas creen que lo sucedido ha hecho perder credibilidad a la compañía.

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La situación que vive hoy Zeltia es poco menos que habitual en una industria de alto riesgo como la biotecnología. Asimismo, el rechazo de los reguladores sanitarios no siempre significa el fin para las empresas que aún no tienen medicamentos en el mercado. Un ejemplo de ello es la estadounidense Imclone.

Imclone, un ejemplo

Esta compañía se desplomó en Bolsa después de que en diciembre de 2001 el regulador estadounidense rechazara la comercialización de Erbitux, un compuesto contra el cáncer de colon, y argumentara que los ensayos estaban incompletos y pidiera nuevos estudios.

El 6 de junio, Imclone solicitó de nuevo la aprobación de Erbitux, lo que ha provocado un alza del 205% en 2003. Imclone se ha recuperado incluso después de un escándalo que ha terminado con su fundador, Samuel Waksal, en la cárcel por haber recomendado a familia y amigos, como la presentadora de televisión Martha Stewart, que vendieran acciones antes de conocerse públicamente el rechazo de Erbitux.