Madrid

Sectores del PSOE presionan a Simancas para que acepte ser investido presidente

La resistencia de Simancas a ser investido presidente del Gobierno regional con el voto de Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, los dos diputados tránsfugas que han permitido al PP controlar la Asamblea de Madrid, impedirá mañana al PSOE y a IU, muy probablemente, hacerse con el control, siempre endeble, del Ejecutivo.

Fuentes socialistas consideran que la apuesta de Simancas no tiene marcha atrás, a pesar de las presiones que está recibiendo de distintos sectores del partido para que acepte la investidura y luche desde el cargo con todos los instrumentos que éste ofrece para desenmascarar la trama que ha puesto al alcance del PP el Gobierno regional, posiblemente a través de unas nuevas elecciones autonómicas.

Simancas opina que los madrileños no entenderían que a estas alturas aproveche el posible apoyo de los dos diputados traidores para acceder a la presidencia regional, pues esta posibilidad pondría en manos del Partido Popular y también de José María Aznar argumentos más sólidos de los que vienen manejando en los últimos días para presentar el escándalo como producto de una pelea entre los distintos clanes socialistas.

La negativa inicial de Simancas de someterse siquiera a la investidura, un paso que dará a partir de las seis de la tarde de hoy, descansó en la esperanza de que el PP aceptara abrir un plazo de dos meses antes de ir a una nueva convocatoria electoral. Comprobado que no era así, Simancas optó, con el apoyo de la ejecutiva de la FSM y de la dirección federal del partido, por encarar la sesión de investidura, ya que este paso sí abre un periodo legal de 60 días antes de ir a una nueva cita con las urnas. En este plazo, se opina en la FSM, puede avanzarse en el esclarecimiento de la trama que puede haber detrás de Tamayo y Sáez, casi la única tabla de salvación de la que dispone en estos momentos Simancas -su relevo como candidato parece descartado a estas alturas- para comparecer con algunas posibilidades de éxito a unos nuevos comicios a finales de octubre o principios de noviembre, en los que el nivel de abstención en la izquierda se configura como el factor fundamental.

En la táctica que se reserva Simancas para la votación de mañana y, posiblemente, la del lunes -en esta última necesitaría la mayoría simple para salir elegido presidente- pesa y mucho el papel que puede jugar el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, en el debate del estado de la nación que comienza el mismo lunes.

La intención inicial de Simancas era que su debate de investidura tuviera lugar los días 3 y 4 de julio, después del del estado de la nación, pero la presidenta de la Asamblea regional, Concepción Dancausa, evitó esta posibilidad.

Un calendario muy apretado

El debate de investidura de Simancas se inicia a las seis de la tarde de hoy y culmina mañana con la votación. De no ser investido, ésta volvería a repetirse el lunes y en ella sólo precisaría de la mayoría simple. Será una votación pública por llamamiento.

Si transcurrido el plazo de dos meses a partir de la primera votación ningún candidato obtiene la confianza de la Asamblea regional, ésta quedaría disuelta convocándose de inmediato nuevas elecciones.

El lunes comienza en el Congreso de los Diputados el debate sobre el estado de la nación que enfrenta a José María Aznar y a José Luis Rodríguez Zapatero. Finalizará el martes con la votación de las propuestas de resolución. Es el último debate de esta naturaleza que afronta Aznar.