Actividad y política monetaria

EE UU baja el dinero al 1%

El mercado descontaba la rebaja de ayer, como mínimo, y muchos economistas y analistas (no la mayoría) esperaban que la opinión de Parry hubiera sido incluso la dominante, dadas las últimas filtraciones y necesidades de política monetaria que se habían dejado entrever por el presidente de la Reserva, Alan Greenspan, en sus últimas intervenciones. Los mercados reaccionaron con pérdidas. El Dow Jones cayó un 1,08% y el Nasdaq cedió un 0,19%, después de haber llegado a ganar un 1,5%.

La Reserva ha preferido, sin embargo, no hacer sonar las alarmas con una rebaja mayor e incluso en su comunicado insisten en señalar los rasgos positivos antes que los matices. 'El comité continua creyendo que una política acomodaticia, junto a un crecimiento en la productividad, está proveyendo un importante apoyo para la actividad económica'. 'Recientes signos apuntan a una firmeza en el gasto, una mejora de las condiciones financieras y una estabilización de los mercados de trabajo y productivos', dice el comunicado publicado ayer informando de la rebaja. En este mismo sesgo y como continuación, el comité deja claro que a la economía le queda todavía por mostrar que está en la senda del crecimiento, algo que los últimos datos sobre su evolución no dejan claro.

Caen los bienes duraderos

Precisamente, media hora antes de que el presidente de la Reserva llegara a la reunión en su Cadillac negro, el Departamento de Comercio hacía público que la inversión sigue sin tirar hacia delante. Los datos sobre los pedidos de bienes duraderos (destinados a durar más de tres años) caían en mayo por segundo mes consecutivo. Maquinaria, automóviles y ordenadores siguen a la baja, esta vez un 0,3%, cuando se esperaba una subida del 0,1%.

En este dato hay un factor no recurrente con el equipamiento de transporte que si se deduce de la cuenta final deja la subida en un 0,2%. Pero esta lectura no ha supuesto ningún alivio a los analistas, que han verificado que no hay evidentes signos, aunque sí algunos de ellos contradictorios, de revitalización de la inversión.

La Reserva hablaba ayer de bajas expectativas inflacionistas y por ello 'juzga que una política monetaria algo más expansiva añadirá más apoyo a una economía que se espera que mejore con el tiempo'. Muchos de los analistas de Wall Street, que descontaban la rebaja de ayer, estaban a priori de acuerdo con este análisis y se han revisado al alza las perspectivas para los próximos trimestres a pesar de que en el primer trimestre el PIB sólo creciera un 1,9%, insuficiente para acabar con la pesadilla del paro, que actualmente queda en un 6,1%. Las expectativas pasan por que se dinamice la inversión, el sector industrial y caiga el paro.

No obstante el equipo de Greenspan vuelve a señalar con especial atención uno de los problemas que sin estar presente aún más agobia a las autoridades, el riesgo de deflación, y señala en su sesgo que la probabilidad, 'aunque menor, de una no bienvenida caída sustancial de la inflación excede las probabilidades de un aumento de ésta desde sus niveles ya bajos. 'En conclusión, el comité cree que esta última preocupación va posiblemente a predominar en el futuro previsible', lo que no augura unas perspectivas muy optimistas para los próximos meses.

Nuevos recortes

Según David Rosenberg, analista jefe de Merrill Lynch, 'la Reserva ha mantenido básicamente el mismo sesgo dividido que en mayo, viendo los riesgos al crecimiento de forma neutral, pero con los riesgos deflacionistas mayores que los inflacionistas'. Este analista aseguraba ayer, al poco de conocer la decisión de las autoridades monetarias, que si la economía no termina de encaminarse en la senda del crecimiento, desde esta entidad se apuesta por un segundo recorte de 25 puntos básicos el 12 de agosto, fecha de la próxima reunión de la Reserva.

Desde la autoridad monetaria se espera que con esta rebaja, que no favorece a los ahorradores tradicionales y que ya se ha avisado que no va a tener una traducción inmediata en otra rebaja hipotecaria, se conjure el fantasma de la deflación que tantos problemas sin resolver trae a la economía japonesa. Precisamente, el ataque a este problema en caso de que se desarrollara ha sido motivo para que algunos economistas hayan abogado por un mantenimiento de los tipos en el punto que estaban antes de esta reunión, ya que se critica que Greenspan se haya atado de manos con el uso de la munición ortodoxa, la rebaja de tipos, en caso de tener que batallar contra las caídas de precios.

El propio Greenspan ha dicho que en ese caso hay otros instrumentos financieros para combatir la deflación, como la compra de bonos, algo que ya se hizo en los años cuarenta, pero ya no sólo son los economistas los que dudan de que esta medicina surta efecto. También desde la propia Reserva se estima que actualmente, y por la complejidad de este mercado, puede no surtir el mismo efecto que entonces.

Atajar la amenaza de deflación

En su último comunicado del 6 de mayo pasado, la Reserva Federal advertía de que los riesgos de las caídas de precios eran mayores que los de subida. No es la primera vez que la autoridad monetaria se refiere a esta peligrosa espiral económica que sufre Japón desde hace años, pero sí fue la primera vez que lo hizo tras la reunión del comité abierto. Desde el Gobierno se minimiza este riesgo.

Apuntalar una débil recuperación

La recuperación económica de EE UU se muestra titubeante y en cierta medida imperceptible. Los datos económicos que semanalmente dan cuenta del estado de salud de la actividad no ofrecen datos positivos. Pero dejan entrever signos de mejora que tienen que consolidarse para asegurar el camino hacia el crecimiento. Eso es lo que pretende asegurar la entidad con la nueva rebaja.

Devolver la confianza a los consumidores

La confianza es un sentimiento volátil pero que da la medida del ánimo de consumidores y empresarios. Se disparó una vez acabada la guerra contra Irak y superada la incertidumbre que provocaba este conflicto. Pero es el paro lo que vuelve a preocupar a los estadounidenses. En los últimos informes, los americanos dicen confiar en el futuro, pero no les gusta sus condiciones actuales.

Promover la creación de empleo

La economía registra un crecimiento anémico sin que se registre un aumento de las contrataciones. La productividad ha crecido y se va a necesitar un fuerte aumento del PIB, alrededor del 3,4%, para dinamizar el mercado de trabajo. En los dos últimos meses la destrucción de empleo se ha reducido, pero la tasa de paro es del 6,1% y muchos estadounidenses han renunciado a buscar trabajo.