Cumbre de Salónica

Los Quince adoptan el borrador de la Convención como base de la Constitución Europea

El Tratado de Unión Europea tiene los días contados ahora que el Consejo Europeo reunido en Salónica haya aceptado la propuesta de Carta Magna elaborada por la Convención Europea. Ahora es el turno de la Conferencia Intergubernamental que, a partir de octubre estudiará el texto para llegar a la redacción definitiva. Algunos países como Alemania, favorecido por la reforma, aseguran que es conveniente que sólo se realicen pequeños retoques; otros, que ven cómo la Carta Magna les araña peso en la Unión, podrían impulsar la apertura de nuevas negociaciones.

En esta última postura se postura se enmarca el Gobierno español, cuya ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, ha indicado que se debe "mejorar" la fórmula de reparto de poder en las instituciones para mantener, dice, el "equilibrio" logrado en la reforma de Niza. Palacio, además, ha defendido la conveniencia de que el preámbulo de la Carta Magna reconozca la "prevalencia" de las "raíces religiosas cristianas" sobre las tradiciones judía y musulmana en la construcción de Europa. Esta afirmación se había incluido en el primer borrador, pero fue eliminado al levantar especialmente las suspicacias de Turquía, un país musulmán que abrirá en 2005 las negociaciones de adhesión.

La propuesta de Valery Giscard d'Estaing no parte de cero sino que es una ambiciosa reforma del Tratado de Maastricht, más profunda que las operadas en las Cumbres de Ámsterdam y Niza. Tal vez la novedad más importante sea el paso adelante en la construcción de una unión política que supone el dotarse de una Constitución. Una denominación, sin embargo, que para muchos es más política que legal.