Protestas

El fracaso de la huelga en Francia despeja el camino para reformar las pensiones

La llamada de cuatro centrales sindicales (CGT, Fo, Unsa y FSU) a una nueva jornada de movilización general no logró arrancar un apoyo masivo de los trabajadores y se vivió un día muy tranquilo respecto a las protestas de los últimos cinco meses. Ante el funcionamiento casi normal de los transportes y una tasa mucho menor de manifestantes en las calles (60.000 personas en París, según los organizadores, frente a 200.000 el 10 de junio), los sindicatos, que acudieron divididos, no anunciaron una nueva jornada de movilización, como venía siendo habitual después de cada protesta.

El mejor ejemplo es el funcionamiento de los transportes. La compañía de ferrocarriles SNCF señaló que la tasa de huelguistas era hoy del 7,8%, frente al 28,2% del martes de la semana pasada, y muy lejos del 60% del primer paro, el 13 de mayo.

A la inflexibilidad del Gobierno, que ha insistido sin cese en la necesaria reforma para salvar el sistema de pensiones, se ha sumado a la falta de convicción del sector privado, prácticamente ausente de los paros, sin el que los sindicatos han perdido fuerza en sus reivindicaciones.

El proyecto lanzado por el ministro de Trabajo, François Fillon, prevé un aumento del periodo de cotización hasta 40 años a partir de 2008, que hoy ya asume el sector privado. La negativa de Raffarin a reembolsar los días de huelga ha supuesto un aliciente más para restar ímpetu a las movilizaciones. Aunque el Partido Socialista ha presentado más de 9.000 enmiendas al texto gubernamental, la mayoría absoluta del partido del Gobierno (UMP) en el Parlamento casi asegura la puesta en marcha de la reforma después de la pausa de verano.

El sistema sanitario debería ser el siguiente capítulo en la reforma del Estado planteada por el Ejecutivo galo. Con una 'espiral de déficit', según el presidente Chirac, de 16.000 millones de euros acumulados entre 2002 y 2003, las arcas de la Seguridad Social francesa pasan por uno de los peores momentos de su historia. La reestructuración de su arquitectura y la reducción del gasto deberían estar listas dentro de un año, 'como muy tarde', según Chirac.

Ningún país se salva de las protestas

Grecia: Bruselas pide más cambios

La reforma también provocó una huelga general. El resultado: una reforma edulcorada. Aunque racionaliza el gasto, Bruselas considera que los cambios han sido insuficientes y exigirá nuevos recortes.

Italia: La reforma, paralizada

Empresarios y sindicatos pactaron en 2002 limitar las prejubilaciones, pero el Gobierno no se ha atrevido a llevar a cabo su reforma, que fomenta las pensiones privadas y rebaja las cuotas sociales.

Austria: La peor huelga desde 1950

La reforma de pensiones provocó en mayo pasado la peor huelga general desde 1950. La cotización se amplía de 40 a 45 años y fija la edad de jubilación en 65 años frente a los 59 años (hombres) y 57 (mujeres).

España: Los cambios que no llegan

Gobierno, partidos y agentes sociales buscan, tras una primera reforma, cómo alargar la vida laboral, limitar las prejubilaciones y cambiar el cálculo de la pensión. Las decisiones, en la próxima legislatura.

Alemania: Recorte social contra el déficit

El déficit de la Seguridad Social supera los 13.400 millones. Las últimas reformas incentivan fiscalmente las pensiones privadas, facilitan el despido, recortan los subsidios y privatizan las bajas laborales.

Portugal: Nuevo cálculo de la pensión

Portugal fue uno de los primeros en reformar sus pensiones. En 2000 pasaron de tomar como referencia los 15 últimos años a toda la vida laboral. Hasta 2016 usarán el sistema más beneficioso.