Deuda doméstica

Caruana advierte del lastre de la deuda de familias y empresas para la recuperación

El gobernador Jaime Caruana presentó ayer ante el consejo de gobierno del Banco de España el informe anual de la entidad. Este informe, al igual que la alocución del gobernador, destaca que tanto la banca como las empresas no financieras y las familias 'mantienen una posición patrimonial que no debe suponer un obstáculo para la recuperación del consumo, la inversión y el empleo', especialmente por la estabilidad macroeconómica en la que se encuentra inmersa la economía española.

Pero 'esto no debe ocultar que dicha posición se encuentra ahora más expuesta a determinadas perturbaciones', añade el informe. 'En particular, la evolución del precio de la vivienda puede condicionar en mayor medida que en el pasado las decisiones de gasto de los hogares, del mismo modo que es razonable pensar que, habida cuenta de los mayores niveles de deuda del sector privado no financiero, el consumo y la inversión serán más sensibles a los cambios en los tipos'.

La recuperación económica sostenida en el futuro puede tener más riesgos, dado que 'el alto endeudamiento reduce el margen disponible para que las sociedades y los hogares españoles puedan continuar sustentando el crecimiento de la actividad sobre la base de un recurso intenso a la financiación ajena'. Recuerda también el informe de 2002 que en los meses transcurridos de 2003 no se aprecia en ningún caso una desaceleración en la concesión de crédito, pero el gobernador recuerda que 'es deseable que se modere el ritmo de crecimiento de la deuda, de manera que las decisiones de gasto tiendan a estar más alineadas con la evolución de las rentas corrientes'.

Mercado desequilibrado

Caruana también hizo ayer algunas consideraciones sobre los desequilibrios en el mercado inmobiliario. A su juicio, los precios actuales, como consecuencia de la escasa rapidez de la oferta, son excesivos: 'El valor de los inmuebles podría haber sobrepasado los niveles coherentes con la trayectoria de sus determinantes; en tal situación, resulta deseable y probable que las tasas de crecimiento de los precios de la vivienda comiencen a reconducirse de una manera progresiva y ordenada hacia registros más acordes con la evolución de sus fundamentos'. Tal corrección debería producirse en paralelo con una menor apelación al crédito por parte de las familias y las empresas ligadas al negocio inmobiliario, según el gobernador, para 'impedir que el precio de la vivienda acabe alejándose excesivamente de su valor de equilibrio y reduciría la probabilidad (...) de ajustes más bruscos'.

Caruana propone para corregir los desequilibrios del mercado inmobiliario incidir en las regulaciones y prácticas que restringen la oferta de suelo, y buscar soluciones para que se rompa la desigualdad entre la propiedad y el alquiler.

El gobernador del Banco de España destacó la 'notable' capacidad de la economía española para crecer un 2% en 2002, crear empleo y avanzar en el proceso de convergencia real, apeló a la necesidad de que España modifique su patrón de crecimiento, basado en el tirón del consumo interno y la construcción, ya que se trata de variables que no tendrán 'continuidad' en el futuro.

En concreto, señaló que para los próximos meses se espera una 'pérdida de intensidad' de los efectos expansivos del descenso de tipos de interés y de la revalorización inmobiliaria, que junto con la previsible recuperación de la tasa de ahorro de los hogares, podría provocar un descenso del consumo interno y, a su vez, de la construcción, como consecuencia de la caída de la demanda de viviendas.

Caruana afirmó que este patrón de crecimiento deberá fundamentarse en mayor medida en la inversión de bienes de equipo y en la exportación.

El Banco de España propone proseguir con reformas que favorezcan la competitividad económica y ayuden a corregir los desequilibrios que han empezado a detectarse en ciertos sectores en forma de crecimientos relativamente elevados de precios.

Este aumento de los precios refleja también la presencia de ciertas rigideces en el funcionamiento de algunos mercados, según el informe del Banco de España.