Política

La apuesta de Gallardón de celebrar otras elecciones se impone en el PP

El PP oficializó ayer un giro en su estrategia inicial y apostó por la celebración de nuevas elecciones en la Comunidad de Madrid, una opción que, en un principio, sólo defendió el entorno de Alberto Ruiz-Gallardón tras conocer la magnitud y las derivadas del escándalo que ha arrebatado al PSOE, por el momento, la posibilidad de hacerse con el Gobierno regional.

Esperanza Aguirre fue la encargada de poner cara a este giro táctico al ofrecer al PSOE y a IU un pacto para convocar de forma inmediata los comicios. Con posterioridad, fue arropada por el secretario general del PP, Javier Arenas: 'La dirección nacional apoya la convocatoria de elecciones. El PSOE no puede trasladar sus problemas al resto de la sociedad y de las fuerzas políticas', mantuvo.

Las opiniones en el PP sobre la conveniencia o no de ir a nuevas elecciones tras saltar el pasado martes el escándalo están divididas. El vicepresidente segundo, Rodrigo Rato, fue uno de los miembros del Gobierno que respaldó en un principio la opción de Esperanza Aguirre de 'esperar y ver'. Esto es, de formar Gobierno con el apoyo de 55 escaños y comprobar hasta qué punto podía ejercer su labor sin cortapisas, con la aprobación de los presupuestos regionales de 2004 como prioridad.

Esta estrategia fue contestada por Alberto Ruiz-Gallardón, temeroso de que su limpia victoria electoral se viera teñida por la sombra de la sospecha que acompañaría, en las actuales condiciones, a cualquier Gobierno del PP que se forme en la comunidad. El propio entorno de Ruiz-Gallardón filtró el miércoles su opinión.

El candidato socialista a la presidencia de la comunidad, Rafael Simancas, calificó ayer de 'injusta' la convocatoria de nuevas elecciones y solicitó el agotamiento de los plazos reglamentarios antes de ir a los comicios. Detrás de esta estrategia se esconde la conveniencia de ganar tiempo para demostrar que el PP se ha movido entre las bambalinas de este escándalo, tarea en la que trabaja el PSOE desde el martes.

Sector de la construcción

Las diversas pistas que sigue apuntan a intereses ligados al sector de la construcción, que descansan en supuestos encuentros mantenidos por el diputado fugado Eduardo Tamayo con miembros del PP. 'El PP tiene las manos limpias', advirtió ayer el portavoz del Grupo Popular, Luis de Grandes, antes de que el vicepresidente Rodrigo Rato apuntara a José Luis Rodríguez Zapatero y a su secretario de Organización, José Blanco, como responsables de incluir en las candidaturas a militantes como Tamayo o María Teresa Sáez, poseedores de un dudoso currículo. 'Zapatero tendrá que explicar sus criterios para discernir entre actividades públicas y privadas', añadió Rato.

Simancas dejó entrever ayer su esperanza de que el PSOE aguante el tirón en caso de nuevas elecciones pero, sin embargo, no descartó que el cartel electoral pueda ser encabezado por otro candidato. El escándalo ha hecho saltar por los aires la imagen de unidad en la FSM que él mismo había vendido fuera e incluso dentro del PSOE, como lo demuestra su reciente intervención ante el comité electoral de este partido.

La presidenta de la Asamblea de Madrid, Concepción Dancausa, se reunió ayer con Esperanza Aguirre, Rafael Simancas y el candidato de IU, Fausto Fernández, dentro de la ronda de contactos previa a la propuesta de candidato a la presidencia del Gobierno regional. El reglamento de la Cámara condiciona el acceso a este cargo a que el candidato obtenga mayoría absoluta en primera votación o bien mayoría simple en la segunda. Esperanza Aguirre tendría asegurada esta segunda opción si los dos diputados fugados mantienen su actitud.